Tengo la suerte de ser siempre la última en entrevistar, algo que me tomo con humor. Tener que arañar lo más profundo de las entrañas de la persona que a continuación va a expresar algo de su disco, su carrera o, en definitiva, su vida, parece ser más difícil cuando otros ya le han exprimido a lo largo de la mañana o la tarde y pocas ganas o ninguna tiene de continuar sentado en la misma cafetería, alumbrado por la misma luz y rodeado (casi) de los mismo con los que abrió ese mismo establecimiento con su primera charla.

Pero con Xoel López (A Coruña, 1977) todo es menos complicado cuando, en el intento de hacer una breve introducción al cuestionario que responderá poco después, sonríe y asegura: “Aunque no lo creas, es mucho mejor. Cuando paras es como… buff… te viene todo el cansancio. Es mucho mejor así”. Doble suerte la mía de compartir un rato con alguien que se involucra tanto en sus entrevistas como en sus discos. Precisamente, con motivo de la presentación ‘Sueños y pan’ concertamos este encuentro, aunque no será precisamente en lo que nos centremos.

PREGUNTA.- ¿Qué se siente cuando uno tiene que responder constantemente a lo mismo?

RESPUESTA.- Hay ciertas preguntas que son las mismas pero también te digo que cada periodista, como ser humano, tiene algo que no tiene otro. Las reflexiones surgen in esperarlas y de cada entrevista aprendo algo de esa persona y de mí mismo, de lo que pienso. Sobre todo, añado cosas que no había pensado antes. No siempre cierro las ideas que quiero transmitir y hay veces que me cuesta 100 entrevistas hacerlo, son sólo acercamientos.

P.- Pensando en cómo empezar esta entrevista estaba en un seminario de una directora de cine que decía algo así como que no siempre hay que pensar en qué se está haciendo para encontrar algo muy valioso y único. que le despierte algo en la gente, que le dé un chispazo.

R.- Estoy completamente de acuerdo Cada vez soy menos consciente de lo que hago, es decir, a pesar de llevar 14 discos, tengo la sensación de que domino cada vez menos mi expresión artística, en este caso, la canción. A veces no sé ni de qué estoy hablando y luego me doy cuenta de que hablo de algo muy importante para mí y me descubro y me redefino a través de mis canciones. Es una puerta a una parte de mí mucho más misteriosa de lo que pueda parecer. También soy un poco un espectador de mí mismo dándome cuenta de lo que me sucede sin darme cuenta. Soy un canalizador consciente de todo lo que me sucede a nivel inconsciente. En mi caso, es muy obvio que todo de lo que hablo es algo que está un poco escondido y que trato de darle luz, desempolvarlo y presentarlo a través de mis canciones y mis poemas.

P.- Con esta premisa de que algo puede salir sin concebirlo con anterioridad es muy difícil responder a eso de “¿qué querías decir con esta canción?”.

R.- Es que muchas veces no ser responder a eso. Hablo de lo que me encuentro, como le pasa a los escultores. Me encuentro con los discos, pongo los títulos después de haber hecho los temas, empiezo por los cimientos. Quizá ponga en práctica algún día eso de empezar la casa por el tejado.

P.- ¿Por qué se le intenta buscar un significado a cada canción? ¿Es para empatizar y sentirse identificado o hay algo más?

R.- Eso nos pasaba en el colegio. Me acuerdo que en el colegio me decían “este poema de Machado, este otro de Rosalía de Castro… habla de la muerte”. Y yo decía: “Pero bueno, quizá también hable de la pérdida de algo, del paso del tiempo…”. Es que a veces se comete el error de intentar limitar algo como si se tratara de un problema de matemáticas. Creo que las artes o el hecho de contar algo nacen para explicar la complejidad de cada uno y demostrar con ello que hay un elemento filosófico que no tiene una respuesta clara.  No tiene por qué plantear respuestas, sino preguntas. Mis canciones son caminos de ida que contienen muchas preguntas que, a la vez, plantean otras cuestiones.

P.- No es extraño el caso en el que alguien atribuye un tema a un determinado estado de ánimo y dice “ésta seguro que la hizo cuando estaba jodido”.

R.- Es inevitable que cada uno proyecte lo suyo y quiera darle respuestas y se establecen a veces fronteras y palabras que definan cada cosa. Estoy mentalmente en lo que transciende, los propios sexos incluso, las fronteras políticas, culturales, idiomáticas, personales, gremiales…  Como tú y yo. A lo mejor yo soy un poco periodista también y no es raro que un periodista sepa tocar la guitarra. Hay una tendencia a simplificar las cosas para no pensar demasiado… pero eso es una gran mentira. Cada vez me muevo más en las ideas que están entre las cosas. ¿Por qué no vemos un poco más allá? Tenemos que ver los matices.

P.- Existe también el concepto erróneo de que el músico entiende lo que a ti te pasa…

R.- Hay cosas básicas en las que creo que nos podemos poner un poco de acuerdo. Es importante entender que las canciones las termina el otro, en este caso, el que te escucha. Éste pone de su parte para terminar de construirlo en su cabeza y lo proyecta a su manera.

P.- Ahora, que hay música de todo y para todos, ¿existe la presión de construir en una misma línea argumental?

R.- Suelo hacer lo que me sale, lo que puedo y lo que me va pidiendo el cuerpo. No elijo de qué voy a hablar, no es tan sencillo ponerse a pensar en un tema. El conflicto social o político que incluyen mis canciones a veces está diluido y no tienen respuesta concreta, no manejo tanto lo que hago. Por eso digo que el nivel de activismo es relativo y creo que cada vez que uno se expresa, está cambiando algo, el mundo que le rodea y a nivel personal.

P.- El problema es que actualmente se os exige una opinión sobre las cosas por el mero hecho de ser personajes públicos…

R.- Pero nunca es suficiente. Por ejemplo, yo soy de mojarme, hablo un montón y, a pesar de eso, muchas veces puede parecer que podría haber opinado sobre algo más. Es importante saber que hablamos de  algo hasta un punto porque también nos encanta hablar de otras cosas que no sean esas. ¿Voy a pringar yo por todo lo que no hablan otros compañeros? No creo que la cosa se tenga que centrar en aquello de “he venido aquí a hablar de mi disco” pero también se puede llegar a un acuerdo para tocar un poco de todo.

P.- No tiene mucho sentido que cuando veamos un telediario apaguemos la televisión por los rollos que nos cuentan, que nos saturan, y después busquemos una reivindicación de los músicos en las redes sociales o las letras de las canciones.

R.- El abuso de poder a veces sirve de acercamiento pero no creo que para ser un “buen feminista” debas escuchar un tema de tal persona. En ese caso, el feminismo requiere un trabajo con uno mismo. Es cierto que hay canciones que promueven bases fundamentales para la construcción de una sociedad en la que no hay igualdad pero cada uno debe buscar el cambio en uno mismo, empezando por los micromachismos. Yo estoy en esa búsqueda desde hace décadas. Hace muchos años que me vengo poniendo las pilas y me siento bastante orgulloso de que, si echo un vistazo a mis letras, no encuentro muchas aristas de micromachismos.

P.- Cambiando de tornas y con la presentación de ‘Sueños y pan’, no es difícil darse cuenta de que lo que has hecho es muy distinto a lo que suele ocurrir en la música de este país: pasar de Deluxe y los temas en inglés a Xoel López con letras en castellano y gallego.

R.- Lo mío tiene que ver con una evolución personal, es decir, cuando cantaba en inglés había alguna parte mía infantil que copiaba los grupos que me gustaban entonces, a mis 15, 16 y 17 años. Hasta que pude “matar” a ese padre musical, que eran The Beatles, Simon & Garfunkel… lo británico, no pude trascender lo del idioma. El paso al castellano fue un acercamiento mucho más real , ese momento tenía que llegar tarde o temprano. No tiene nada que ver con lo mercantil porque siempre intenté ser lo más honesto posible con mi parte artística y con ese cambio pude quitarme esa capa, esa barrera. A veces me sentía un poco ridículo con lo que estaba haciendo, sobre todo al final, porque ya tenía en mi cabeza la semilla del cambio.

Xoel Lopez

P.- También es destacable que en los títulos de las canciones de este largo sólo se incluye una palabra.

R.- Forma parte de ese proceso de quitar paja al asunto. Los títulos no eran sólo de una palabra en un principio, es algo simbólico lo que he querido hacer convirtiendo esos nombres. Había tres títulos que tenían varias palabras y los resumí en una sola.

P.- Si tuvieras que escoger dos canciones de este último disco y confrontarla para demostrar las diferencias entre sí, ¿cuáles escogerías?

R.- A nivel conceptual, hay dos que son muy antagónicas: Insomnio y Durme. Una te plantea un insomnio y la otra anima a alguien a que se duerma, es muy contradictorio, como el disco en general, que presenta esta característica y es complejo. Luego, a nivel musical, hay contrastes muy potentes, partiendo de la misma Durme, en la que sólo hay guitarra y voz. Unas muy diferente a esta es Cometa de todos los cielos, que en el disco únicamente se llama Cometa, que tiene mucho artificio sonoro y es más moderna, más urbana.

P.- ¿Cuáles son las diferencias contextuales?

R.- Serpe hace referencia a mi infancia y mis veranos en Lugo, en una zona completamente rural de montaña y río muy alejada de la urbe. Luego hay temas que son todo lo contrario. Creo que es un disco bastante dual en todos los sentidos. Todo el rato está jugando con la idea del ying y el yang, de hecho, la portada es un homenaje a eso. Al diseñador le transmití como idea básica ese significado para mostrar que hay contraste entre la familia, vivir en tu casa y verlo todo desde tu refugio, pero siempre viendo los peligros de la calle, de la gente, de la sociedad. No es un disco que sea puramente de ningún lugar. Va desde lo más alto y alejado del mundo al pez al fondo del abismo, a lo más pegado al núcleo de la tierra.

P.- Entonces, eres de los que piensan que es una buena idea eso de mezclar a nivel estructural en el álbum canciones de pensar y canciones de bailar.

R.- Eso hace que se le quite un poco de hierro a las cosas. A veces intento juntar cierta intensidad lírica con algunos cortes un poco más distendidos. Por eso hay una parte un poco más bailonga que se mueve con tras que lo son menos. Es la búsqueda del equilibrio. Hay que aceptar que tenemos que aprender ser equilibristas. La vida es puro malabarismo, en ella hay que tratar de encontrar el punto medio de esas dualidades y esos extremos. Pero tampoco te garantiza el no irte para un lado o para otro que estés en el punto medio.

Sobre El Autor

Todo queda mejor en blanco y negro. Actitud y perspectiva son dos términos que suelen funcionar bien. Nada como el final de los 60. Marc Bolan, Bob Dylan y Jack White lo han hecho todo.

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