Veníamos siguiéndole la pista a Travellin’ Brothers desde hace tiempo, cuando llegaron a nuestros oídos temas de raíces góspel y blues con sabor a Nueva Orleans y Louisiana. Estos chicos de Bilbao están de celebración y qué mejor momento para hablar con ellos durante una intensa gira de la que prometen más fechas. Ojalá alguna caiga por Madrid de nuevo, donde escogieron presentar el pasado 10 de marzo su último y octavo disco ’13th Avenue South’.

Hablamos con el guitarrista de la formación, Aitor Cañibano, quien, con gran cariño, dibuja un boceto de lo que han sido y, sobre todo, lo que son ahora Travellin’ Brothers.

En vuestra biografía diferenciáis este año como “marcado a fuego”. ¿Qué es lo que hace que este año sea tan especial?

Este año se van a cumplir varios datos o cifras que, para nosotros, confirman nuestra trayectoria. Por una parte vamos a hacer 15 años como banda, con todos los miembros originales de la formación, es nuestro octavo disco, que teniendo en cuenta el estilo y el mercado en el que nos movemos, no es nada fácil; y a lo largo de esta gira vamos a alcanzar en diciembre nuestro concierto número 1.000.

Después de tantos años, ¿es difícil encontrar retos? ¿Todavía sorprende encontrar dificultades?

A pesar de que han pasado años, intentamos afrontar cada disco y cada gira pertinente con la misma ilusión que en el principio. Aunque sí que es cierto que son muchos años peleando, conseguimos logros cada vez más grandes y eso nos ayuda a motivarnos más. Tocamos cada día para más público y con mejores condiciones. Las giras son mejores y los escenarios, más grandes.

Este último disco fue grabado en Nashville. ¿Elegisteis la ciudad de la música por el  15 aniversario?

Teníamos claro que queríamos grabarlo al sur de Estados Unidos. Teníamos cuatro o cinco productores que nos interesaban repartidos entre Austin, Nashville, Nueva Orleans y Memphis. Al final lo cuadramos mejor con Brad Jones.

¿Qué implica grabarlo fuera de España?

La música que nosotros tocamos nació en el sur de Estados Unidos, caminamos entre el blues, el country, el jazz, el swing y el góspel. Todo ello se originó en el sur de EE UU. Al final, queríamos ir a la cuna de esa música y profundizar más en nuestro sonido. Es cierto que hemos encontrado diferencias con el hecho de grabar aquí los discos. Allí han mamado esa música, la tienen dentro y la dominan con una facilidad pasmosa. A nivel técnico, se nota mucho su profesionalidad y su sencillez. Brad Jones nos exigió mucho y eso ha hecho que estemos muy contentos con el resultado.

¿Ese nivel de exigencia también lo notáis en el público americano?

Al principio causábamos cierto exotismo porque no entendían cómo un grupo de españoles podían hacer música así. A muchos les resultaba muy curioso, les chocaba que domináramos eso, que tuviéramos un lenguaje tan claro de su música tradicional. Pero todos los conciertos y giras que hemos hecho allí han acabado con felicitaciones por parte del público y los productores nos han preguntado alguna vez si realmente eran nuestros temas.

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Es increíble cómo después de tantos años en escena os digan “anda, si pensaba que erais americanos”

Los músicos y los grupos de raíz americana en España han estado bastante encerrados en el país, en los últimos años están empezando a salir. Nosotros lo hicimos hace cinco años, cuando empezamos a girar por Europa y EE UU. El nivel en España está subiendo y en Europa, también. La sorpresa ya no es tanta porque la diferencia empieza a ser cada vez menos. El ritmo de crecimiento es muy rápido porque es lo que pide el tiempo, llevamos cierto retraso por la censura porque hasta hace 40 años no entraba música de este estilo en España pero todo va cambiando. Pero sí, es un comentario muy habitual, nos agrada que a la gente le sorprenda que seamos de Bilbao cuando lee el libreto del disco.

¿Qué habéis hecho en ‘13th Avenue South’?

Durante estos 15 años hemos buscado la profundidad en este estilo que puede ser relativamente fácil pero es un estilo de música muy de transmitir, de sentir y de hacer sentir algo a la gente. En este disco hemos compuesto las canciones que queríamos, hemos dominado al estilo y no el estilo a nosotros. Hemos encontrado madurez musical y creemos que ha llegado el momento en el que hacemos lo que queremos.

Al parecer hay un claro homenajeado en este trabajo. ¿Qué tiene que ver Robert Johnson en todo esto?

En realidad el homenaje a Robert Johnson está en la décima canción, que es una canción que compuso él y es la única versión que hacemos en el disco. Consideramos que es un homenaje a este artista porque no nos gusta llamarlo versión o cover, solo partimos de una canción legendaria que compuso hace más de 80 años y nosotros le damos nuestro toque e intentamos actualizarla de alguna manera con ritmos de Nueva Orleans e, incluso, cajún.

También aparece que es un disco grabado a la vieja usanza, con todos los músicos en la sala de estudio. ¿Qué podrías decirme sobre ese falso mito de que los instrumentos grabados por separado proporcionan un sonido más limpio y estructurado?

Depende mucho de estilos. Lo que tocamos nosotros es más de sentimientos y de feeling, y por eso creo que es necesario tocarla todos juntos para transmitirnos cosas los unos a los otros, para mover el alma que tiene cada canción. Si lo hiciéramos de otra manera, sonaría muy perfecto pero sin sentimiento. No son grabaciones pop o rock, más académico, lo nuestro necesita más vitalidad.

Escuchar ‘The Power Of Your Love’ da buena muestra de la grandeza de este grupo porque sois muchos músicos y, además, añadís un coro góspel. ¿Cómo os organizáis en pequeños escenarios?

En cada concierto cambian las canciones pero tenemos una corista que aporta esa parte de góspel que suena en las canciones. También hacemos coros el guitarrista, el saxofonista… Lo intentamos hacer lo más parecido a la grabación pero lógicamente cambia un poco todo por no tener los coros originales del disco. Somos bastante fieles al disco. Como grabamos todos a la vez, es casi como tocar en directo pero fuera del estudio.

De cara a vuestro tour europeo, llama mucho la atención las fechas consecutivas en Suiza, que tocasteis del 10 al 14 de abril. ¿A qué se debe?

Por suerte, tanto en España como en el extranjero, nos llegan ofertas para tocar en distintos sitios. El de Zermatt (Suiza) fue un festival muy especial que dura cinco noches. Cada noche pasó un artista de primer nivel y nosotros fuimos los teloneros durante esas cinco jornadas. En esta edición estuvo Norah Jones, Kodaline y Emeli Sandé, entre otros. Tuvimos la suerte de calentar motores antes de que salieran artistas de este tipo. Además, Suiza es el país en el que más veces hemos tocado, además de España y volveremos en julio, octubre y diciembre.

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