Relativamente poco se sabe de esta nueva figura artística que ha surgido a principios de este año. Algunos le llaman el “ermitaño del rock” y razón no les falta. No concede entrevistas y hablar más bien poco, simplemente se dedica a tocar.

Personalmente llegué hasta él por medio de un amigo y a la primera escucha dije “¿Pero qué coj**** es esto?” hasta que sin querer le dí al play de nuevo y así hasta unas 11 veces y fue entonces cuando dije : “es un fucking genio”.

Este señor nació en Santander y realizó sus estudios en Valladolid, donde Javier Vielba (Corizonas/Arizona Baby) ha producido su álbum y reside en Madrid. Tiene 24 años, cabellera y barba hirsuita y un anormal talento como guionista de seductoras canciones donde los vaivenes cotidianos devienen en surrealismo perverso.

En su biografía hace referencia a que su voz es única y que u horripila o seduce: yo pasé por las dos fases. Es curioso todo lo que ha pasado a lo largo de estos meses ya que se hablaba de él en el mundillo sin tener apenas un disco oficial en la mano.

Escurridizo, políticamente incorrecto, misterioso, son algunos de los diagnósticos mediáticos que genera por culpa de su actitud y de su único trabajo, un álbum indie, “Camino Ácido”, aun propiedad privada, repleto de idas de olla deslumbrantes por las que discurre un desbordante e inusual ingenio arropado de mordacidad certera y una hondura emocional impropia de su edad que lo convierten en todo un feliz hallazgo. Y, mientras el mundo se entera, Stanich, sin prisa, a su manera, deja gente fuera en sus conciertos madrileños o genera karaokes multitudinarios de Metralleta Joe (su canción más emblemática) a su paso triunfal por el Sonorama.

Esuchando el disco he quedado totalmente prendada de Mezcalito (Bonus Track), El Outsider y por supuesto Metralleta Joe. Ahora es tu turno.

Sobre El Autor

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.