La actitud de Mon Laferte continúa siendo de asombro y caluroso agradecimiento, especialmente en España, donde había soñado viajar como parte de una gira internacional imaginaria demasiado real. Lo ha conseguido. Cruzó el océano desde México, donde vive, para venir a nuestro país a presentar su último trabajo ‘La Trenza’.

Hablamos de una especie de cruce físico de esta artista oriunda de Viña del Mar (Chile) en lugar de uno abstracto o, más bien, simbólico. Su música lleva yendo más allá de eso hace ya un tiempo. En concreto dos años, tras la presentación de ‘Vol.1’, el disco que la llevó a sonar en las listas de canciones más exquisitas.

Esa vez, la artista reunió un buen puñado de canciones con el desamor como tema principal de su lírica, rabiosa y contenida. ‘Si tú me quisieras’ y ‘Tu falta de querer’ dan buena cuenta de ello. Sin embargo, en aquella ocasión, la escucha del álbum fue lineal y compacta.

Ese es uno de los aspectos que ha querido cambiar Laferte en su nuevo álbum, en el que ha incluido nuevos ritmos y sonidos de la música folclórica y tradicional. “¿Por qué no iba a hacerlo?”, se pregunta en un céntrico hotel de la capital.

monpag2 “Los latinos somos una mezcla, me parece bien proponer varios estilos porque dispongo de un gran surtido de colores y los aprovecho“, comenta al hablar de la vistosa portada de su disco, en cuya portada aparece su imagen sobre un fondo negro con detalles que parecen acuarela.

Hablar de colores con Laferte es como hablar de comida con un chef. Se coloca con cuidado un enorme y decorado sombrero rojo sobre un lado de la cabeza y continúa. “Quizá haga un nuevo disco con un planteamiento más conceptual y me divierta igual”. 

Y es que quien no tiene vocación, no ama su trabajo y, por ello, no explota su potencial de la manera más creativa. La cantante chilena decidió hace tiempo que sus directos iban a ir más allá de un show de música y voz.  “Más que músico soy actriz y me gusta contar historias interpretando mis propios guiones. Empecé en esto por estar sobre el escenario, por lo que mi trabajo consiste en pensar qué personaje dramático tengo que interpretar”, sostiene durante la charla.

Basta con ver alguna de las actuaciones que circulan por las redes para determinar su enorme grado de compromiso con la música. En uno de ellos llega al clímax de la canción con espesas lágrimas en los ojos, producto de una mezcolanza de rímel y recuerdos.

“Hay un punto teatral y otro totalmente real. Hago canciones muy tristes y las exagero, algo que me ayuda mucho en las performances para vivirlas como si fueran únicas”, añade. Cuesta creer que a esta mujer tímida de grandes expectativas profesionales y personales le llegue a gustar el roce constante con el sufrimiento y la soledad. “Puede ser un poco tortuoso porque cada vez que canto algo, rememoro. En mis canciones existe una buena dosis de mi personalidad pero esto es así: si no conectas con un pensamiento, difícilmente puedes emocionar al público”. 

Si hay algo cristalino es que cada uno de sus conciertos desprende magia y fascinación, dos de los muchos atributos que no pueden faltar sobre las tablas y de los que se encarga de cuidar la propia Laferte. “Me involucro al máximo de la parte artística y me fijo en los detalles más tontos. Siempre cuido la iluminación del show, los arreglos musicales e, incluso, los zapatos que llevan”.

Por el momento, la artista chilena reconoce que no tiene el poder de elegir las salas de conciertos donde poner en evidencia su talento, una reflexión que choca con el cartel presentado a para sus dos únicos conciertos en España. Las fechas elegidas son este sábado 18 y el 20 de noviembre en Madrid y Barcelona, respectivamente.

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Como era de esperar, sus laboriosas canciones sonarán la mítica Razzmatazz de la ciudad condal, mientras que en la capital se prestará para su show la sala Mon, antigua Penélope. “Ha sido pura casualidad pero me encanta saber que tocaré mis temas en una sala que se llama como yo”, dice sonriendo. “Es como ir a ciegas porque a veces no sé a qué me enfrento. Son recintos medianos y estoy tranquila pero a veces se da la situación contraria y le pregunto a mi equipo: ¿Estáis seguros de que vamos a llenarlo?”.

Laferte destaca un arma de doble filo ante esa cuestión. “Los chilenos somos muy valientes porque nacimos y nos criamos en un país con pocos espacios concretos para desarrollar las distintas variantes culturales”, argumenta. Para ver hasta dónde ha llegado solo hay que ver las enormes colaboraciones que aparecen impresas sobre la contraportada de ‘La Trenza’: Juanes y Bunbury; así como el puñado de premios que ha recogido hasta ahora, con cinco nominaciones a los Grammy Latinos, ganando el de Mejor canción alternativa. Que tiemble el reguetón, el folclore andino ya está aquí.

 

 

 

 

 

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