Ni el frío madrileño ni la espera en la cola de la Riviera hace parar a los fans de Miss Caffeina. Son las 19:30 y se abren puertas. Poco a poco va entrando la gente mientras empiezan a tocar Lígula, los teloneros, un grupo madrileño indie que recientemente sacó su primer disco: Distant Stairs (2015).

Sobre las ocho y media se despiden del público. La sala se queda casi a oscuras, vitoreos y gente impaciente aguardan. 9:07, un sonido grave y una luz blanca dan paso a los componentes del grupo, quienes se van colocando en el escenario mientras cogen sus instrumentos, salvo Alberto, el cantante, que sigue desaparecido. 2 minutos después aparece y tocan Detroit, la canción que ha dado nombre a su último disco, y Desierto. Con la última estrofa de Titanes, se une parte de la famosa canción de Flashdance “She’s a maniac”. Le sigue Turistas antes de dar paso a sus álbumes anteriores. El público levanta los brazos y algunos móviles graban la escena.

Con la canción Lisboa, de Imposibilidad Del Fenómeno (2010), Alberto acerca el micrófono en dirección al público, como si de un dueto se tratase. Ya ha pasado media hora, es momento para saludar antes de seguir con este viaje -musical- al pasado, donde los seguidores más veteranos cantan más fuerte: Capitán, para los seguidores fieles Átomos Dispersos y de su álbum De Polvo y Flores (2009): Mi Rutina Preferida, Modo Avión, Gigantes y MM. 9:52, El Rescate. ¿Cómo iba a olvidarse de Venimos? Ahora, Gladiador. Las 10:07, es hora de dedicar una canción al público: N=1. Eres Agua, antes de tocar una cover de una canción que muchos de los presentes conocen: Supersubmarina, un guiño al grupo que se le conoce por el mismo nombre.

Tic tac, ¿es hora de despedirse? Tocan primero Hielo T y le sigue Lobos, donde el público da lo máximo en el estribillo. ¡Adiós, Madrid!, grita Alberto mientras el público le pide más. ¿Quién le cree? Nadie. 5 minutos después aparecen en el escenario con una sorpresa: Jorge González (uno de los componentes de Vetusta Morla) junto con un coro de 6 voces. Comienza la última media hora más intensa del concierto.

Primero en homenaje a este año negro para la música, tocan Oh Freedom! de George Michael, el último en caer en el paradigma musical, el pasado día de navidad. Le sigue Ácido donde el público empieza a sentir el ritmo a través de los movimientos de su cuerpo. Con Oh Sana! Alberto nos recuerda a ser libres, sentir lo que queramos, a ponernos en la piel de otro y a respetar lo diferente. Puede que muchos hayan guardado sus fuerzas para la última canción esperada:Mira Cómo Vuelo, un cañón de confeti explota en el estribillo. Sea como fuere, la Riviera entera llega a su clímax con un ritmo alocado, voces fuertes y luces de colores. 11.00: el concierto ha terminado.

 

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FOTOGRAFÍA: MARTA CARRASCO PALANCAR

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