El pasado jueves fui testigo de unas de las cosas más íntimas que he vivido en la música, pero todo con una sensación de culpa y vergüenza (de lo ya hablaremos). Luis Brea y el Miedo reventaron el Teatro Lara en una velada de lo más impresionante e íntima con invitados de lujo.

He vivido durante años en Alcorcón, una de las localidades más conocidas — para bien y para mal, véase la Terremoto de Alcorcón) — del sur de Madrid, y nunca he sabido de la existencia de uno de los músicos de este país. No sabía que uno de mis vecinos fue Luis Brea, si yo lo hubiera sabido. La noche del jueves nos demostró que la música se puede vivir de otra forma, de una manera más personal y melancólica. Emociones y sentimientos fueron colándose durante los primeros temas del show, pertenecientes en su mayoría de su último disco, ‘Luis Brea y el Miedo’.

Poco a poco nos fuimos adentrando en su mundo, un lugar plagado de amigos que fueron desfilando por el escenario como hadas. Zahara fue una de las personas que intervinieron con una versión de ‘El Frío’ que nos sacó los pelos de punta, pero el verdadero momento del show fue cuando Luis de León Benavente, antiguo compañero de Luis (el Brea), salió con su bajo para culminarlo todo con ‘Automáticamente’. Solo espero volver a pasear por Alcorcón y encontrarme con ese artista que me deslumbró de principio a fin.

Sobre El Autor

Media cabeza pensante de esta locura, además de un intento de comunicador. Mi sueño: unir música y cocina en un solo concepto.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.