Loving Vincent pasará a la historia del cine como un hito técnico sin igual. Esta titánica obra de artesanía parte de las pinturas del genio Vincent Van Gogh, un storyboard de altura para dar forma a una película de intrincado proceso.

En primer lugar, se rodó el filme en acción real para lograr un mayor realismo en los movimientos. Se sometió, posteriormente, a una postproducción cuyo resultado fue una obra animada con la que muchos se habrían sentido satisfechos. Sin embargo, los directores del proyecto, Dorota Kobiela y Hugh Welchman, fueron un paso más allá: cada fotograma de la película fue pintado, al óleo sobre lienzo, por 125 artistas profesionales. En total, 65.000 fotogramas. 65.000 pinturas al óleo para recomponer la película. Un tributo inmejorable al legado de Van Gogh. El making of de Loving Vincent recoge este laborioso proceso que ha durado más de cuatro años.

El largometraje se suma a la lista de biografías cinematográficas que retratan la figura del pintor neerlandés. No obstante, Loving Vincent destaca por su inmersiva atmósfera. Durante 95 minutos la película apabulla los sentidos del espectador en una exhibición de colores y de formas.

Loving Vincent ha sido galardonada como mejor película de animación en los Premios del Cine Europeo y está nominada a los Oscar 2018. El próximo domingo 4 de marzo sabrá si se alza, o no, con la estatuilla. The Breadwinner y, sobre todo, Coco no se lo pondrán fácil. La película de Pixar ya se impuso en los Globos de Oro.

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