La semana del amor más universal no podía terminar de mejor manera que con el lanzamiento del nuevo disco de Lori Meyers. La banda granadina ha decidido presentar este viernes su sexto y último trabajo, ‘En la espiral’, cuatro años después de ‘Impronta’.

Para ir dando a conocer los nuevos sonidos incluidos en esta obra compuesta de 13 temas, publicaron durante las últimas semanas dos de sus singles, ’Evolución’ y ‘Siempre brilla el sol’ y que ya daban una buena muestra de lo que queda por venir.

Sabiendo que ‘En la espiral’ sonaría según nuestras amplias expectativas, el equipo de Indiegestión Sonora se fijó el objetivo de conseguir charlar con el batería de la formación, Alfredo Núñez, para preguntarle acerca del verdadero significado de esta conjugación “de inmediatez y complejidad, bucolismo y turbulencia, estribillos invictos y desarrollados instrumentales inopinados”.

Lo conseguimos… y Alfredo nos aclaró cuáles son las perspectivas del trío andaluz con este nuevo concepto, repasando la esencia del grupo a lo largo de su trayectoria y sus preocupaciones por el mundo en general.

Todas las bandas tienen su propia ‘marca’ que los distingue  de los demás, más allá del amor por la música, como a escenografía o la lírica.  ¿Cuál crees que es la vuestra?

Siempre hemos tenido especial interés por las melodías vocales, como el elemento fundamental del grupo.  Además, siempre  hemos dicho que nuestro gusto por la música de los 60 y el pop anglosajón como los Beatles, los Kinks los Hollies representan esa unión de tres voces que crean melodías increíbles más allá de los instrumentos.

¿Entonces vuestras influencias del rock de la década de los 60 y 70 son las que diferencian ‘En la espiral’ de ‘Impronta’?

Hay muchas diferencias respecto al anterior álbum, empezando principalmente por la producción, que nos hemos encargado nosotros desde el principio hasta el final, contando con la inestimable ayuda de Ricky Faulkner. La forma en que se ha mezclado y con quién también ha sido diferente.

Por otro lado, las composiciones distan mucho de las de los dos discos anteriores porque hemos roto con estructuras tan redondas como las que hay en ‘Impronta’ y ‘Cuando el destino nos alcance’. El proceso de composición se ha caracterizado por intentar dejarnos llevar por el propio mantra de la canción, que en la mayoría de las veces ha salido de los locales de ensayo.

La rutina de encerraros a ensayar para ver qué surge, ¿tiene alguna relación con el título del álbum?

Prácticamente ese es uno de sus principales significados, que demuestra  cómo nos hemos pasado meses y meses dándole vueltas a las canciones hasta que veíamos que ya no necesitaban nada más porque se adecuaban a lo que queríamos decir.

Otra de las connotaciones de ‘En la espiral’ está relacionada con la propia sociedad que nos rodea, marcada por la información, el individualismo, la noticia y la no noticia… una forma de decir que ya no nos sorprendemos de las atrocidades que ocurren en el mundo.

¿Por eso hacéis letras en castellano? ¿Para demostrar el punto de vista que compartís sobre la sociedad?

Las canciones las hacemos así porque es nuestra forma de expresarnos y llevamos así toda la vida aunque al principio, cuando empezamos a tocar para nosotros, hacíamos algo parecido al grunge de los 90 en inglés. Sin embargo, pronto caímos en que el castellano es la mejor forma de contar nuestra opinión y nos sentimos muy a gusto así.

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Es frecuente veros entre los grupos que conforman los carteles de los festivales española, ¿no os atrae otro tipo de escenarios? ¿Cómo veis el circuito de salas de conciertos que hay en España?

No es que no nos guste tocar en otros lugares sino que en España a nosotros se nos ha acotado mucho por varias razones. La primera porque en nuestro país se están cerrando muchas salas en todas las ciudades y cada vez parece más complicado tocar en directo en alguna. Además, hay muchas comunidades y es difícil pasar por todas.

Otra de las razones es la propia dimensión del grupo, porque necesitamos un espacio determinado y no encontramos salas de ese calibre. Por eso, lo que hacen muchos grupos es que, una vez que hayan empezado a rodar, ven en los festivales la mejor forma de presentar su trabajo y desarrollar su espectáculo.

Está más que extendida la idea de que en las salas el ambiente es mucho más íntimo que en los festivales…

Sí, en la salas todo es más cercano y tienes la seguridad de que la gente que acude a estos sitios tiene la intención de verte a ti en especial. Sin embargo, en los festivales no pasa eso y van a verte a ti y a otros tantos más, pero los músicos lo vemos como un escaparate para darnos a conocer de una forma más eficiente. De todas formas, todo tiene su momento. Sería  genial que España tuviera un circuito de salas mayores.

¿Con qué bandas os sentís más a gusto en este tipo de eventos?

En general, tenemos mucha relación con las bandas españolas y somos un grupo que por suerte lo llevamos bien. Creo que en España la escena musical está muy unida, hay perjuicios entre los grupos, por lo menos, entre los que nos conocemos y los que hemos coincidido en algunos festivales.

En ese aspecto, es algo muy positivo porque el hecho de que nos llevemos bien entre nosotros  y nos deseemos mutuamente que nos vaya bien, beneficia al propio ambiente musical español. Además, creo que esa lucha de egos y envidias es más un mito que otra cosa, porque todo es mucho más sencillo porque los grupos son mucho más currantes y las estrellas están para el fútbol.

Fuente foto principal: El perfil de la Tostada.

Fuente foto del cuerpo: Videoclip ‘Evolución’.

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