Que Lori Meyers saque nuevo disco es siempre una alegría y en Indiegestión Sonora nos hemos propuesto compartir esa alegría y nuestras impresiones con todos vosotros, queridos lectores.

Nos encontramos con un disco bien construido, con subidas y bajadas bien elaboradas en lo que a melodías y letras respecta, bien conjugadas las unas con las otras y que nos hacen paladear canciones al más puro estilo de los granaínos pero con toques y pinceladas de nuevos tiempos que corren.

Saben adaptarse y lo hacen estupendamente, como demuestran en el primer corte del nuevo álbum, Vértigo I, la carta de presentación de este disco, que nos habla de lo perdido que puede estar uno en la vida y de lo atemorizante que puede resultarnos lo desconocido.

Respecto a los singles revelados, Evolución y Siempre Brilla El Sol, decir que la primera es una canción que se presta bastante a ser pinchada en bares y salas e incluso a ser remezclada para pegarnos más de un baile. Respecto a la segunda, decir que tenemos un efectivo bofetón de realidad en el que, si leemos entre líneas, nos damos cuenta que nos está diciendo algo así como: << ¡EH! ¡TÚ, QUE ESTÁS LEYENDO (o escuchando) ESTO! El Sol no brilla por ti, no eres el ombligo de nada y nunca lo serás, tontolculo>>.

Con Zona de Confort tenemos una canción que nos canta sobre las ganas de romper la burbuja de comodidad en la que uno se encuentra anclado y echarle una <<mijita de lú>> a lo desconocido en buena compañía.

Llega el turno de ponernos más serios, con Océanos. No sé si será por mi particular obsesión con todo lo marino pero me parece de las mejores del disco, y con la voz de Ale queda genial. Una canción bien macerada en las melodías típicas del rock andaluz pero salpimentada con los matices propios del pop. Recuerdos, que se reflejan en el agua, en la arena y en los destellos de las olas. Inmenso y profundo como él solo, lleno de vida y soledad: el océano son los recuerdos.

Nos vamos de la tristeza de los recuerdos y las miradas al pasado a los deseos que se piden al futuro. A un futuro que se quiere compartir con quien amamos, siendo electrocutados y reanimados, con la alegría y la ilusión del amor.

Para finalizar, escuchamos una lentita. Un epílogo que nos cierra un disco (valga la redundancia) muy redondo. Vértigo II es una declaración de amor en toda regla.

Foto destacada: Europa Press

Sobre El Autor

Casi casi terminando audiovisuales. Escribo, fotografío, grabo, edito, corto, recorto, ilumino, escenifico, sonorizo, produzco, voy a conciertos, escucho y colecciono música, pierdo el tiempo en Internet y juego a videojuegos. Y hago unas croquetas que te mueres.

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