“Mujer. Ofrezco mis servicios. Puedo ser quien usted quiera. Su hija. Su mujer. Su madre. Su amante. Su amiga. Su enemiga”. Un anuncio en la sección de clasificados de cualquier periódico. Suena el teléfono. Un nuevo cliente. Clara –interpretada por Susana Sanz- acude inmediatamente, es su trabajo.

En un escenario desnudo, sólo decorado con una silla, Clara se reúne con cuatro clientes – Óscar Olmeda, José Antonio Duque, Pilar Ávila y  Pedro Fajardo. Cuatro personajes que nos pueden parecer muy diferentes, pero en el fondo guardan más parecido del que esperamos a priori. La prepotencia y el orgullo de Leonardo; el miedo al compromiso de Irene; la inseguridad y decepción constante, canalizada en agresividad, de Sergio; y las sorpresas que nos depara el engreído Ignacio, el cuarto cliente. Todos tienen algo en común, necesitan que los escuchen.

En los tiempos de soledad en los que vivimos necesitamos pagar para tener a alguien que nos escuche. Alguien con quien sincerarnos. Alguien que sea quien nosotros queramos que sea. Ese alguien es Clara, que ha hecho de esta necesidad su forma de vivir.

Clara sin burla, dirigida por Manuel Galiana y escrita por Elena Belmonte, se estrenó el pasado jueves en la sala Lola Membrives y estará en cartel todos los jueves a las 20.15 hasta el 27 de julio.


Fuente imagen principal: Blogs Alfa y Omega

 

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