Salvavida (de las balas perdidas), es el nuevo disco de La Maravillosa Orquesta del Alcohol y verá la luz el 29 de Septiembre. Sin embargo, nosotros ya lo hemos podido escuchar. Aviso a navegantes, las opiniones aquí vertidas son 100% subjetivas. La razón es simple, estoy enamorado de la música de estos chicos de Burgos. Además en honor a Fito Páez, voy a empezar la casa por el tejado, por si solo queréis saber “qué tal el disco” y, además, libraros de algún spoiler. En general, es un disco muy completo, tiene canciones lentas, rápidas, positivas, deprimentes. También, está muy bien balanceado. En comparación con otros discos, se ha dejado un poco de lado la melodía y se ha puesto por delante la voz de David. Con esto no quiero decir que las melodías haya perdido calidad, de hecho me parecen muy atrevidas, complejas y perfectamente interpretadas. Pero, lo que sí ha ocurrido es que parece que la voz ocupe el 99% de las canciones, sin apenas tiempo para disfrutar de la música. También se echan de menos canciones más “bailables” o “festivaleras”. Este disco supone una evolución, un paso más cerca de Cash y uno más lejos de los Dropkick Murphys.  Por cierto, cabe merecer las ilustraciones que acompañan al disco, elaboradas por Riki Blanco y Jabi Medina que podéis disfrutar aquí

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La primera canción del disco que vio la luz fue “La Inmensidad”, una canción con referencias a Piaf y Wilde y un el fraseo constante e impecable.  Es un tema con enorme influencia de la música popular francesa, con uso de clarinete y un instrumento de percusión como el pandero cuadrado.Tal y como el propio grupo señala, la canción…

Habla de alguien que está en la búsqueda de sí mismo, que anhela encontrar su lugar en el mundo, que necesita respuestas que llenen vacíos. Habla de una persona que se niega a dar la espalda a sus semejantes, aunque casi todo lo que ve a su alrededor le de motivos para hacerlo. Alguien que no sabe hacia dónde dirigir sus pasos, ahogado por la duda de un futuro tan gigante como incierto; que no quiere rendirse sino encajar sin renunciar a su identidad. Alguien que necesita creer en algo que va más allá de su propio ser.

Hace unos días, también vio la luz su segundo tema (y con él, su segundo video). Esta canción de nombre “Héroes del Sábado” va más en la línea de sus anteriores creaciones. La letra habla principalmente de la pérdida de la inocencia, la transición entre la niñez y la vida adulta y el desengaño ante muchos aspectos de esta sociedad. Pero, también de no olvidar de dónde vienes, de no dejarse llevar por la mayoría y de no mirar hacia otro lado. Como la misma letra dice “imposible ser neutral en un tren en movimiento”.

En cuanto a las canciones que no han visto la luz, la primera del disco se llama “Mil demonios”. Una canción de ritmos rápidos, de las de saltar en los conciertos, un incesante balanceo que mantienen una inquietud constante cuando suena “mil demonios se me acercan….”. Se recupera además su más que conocida frase de “aún no ha salido la luna”.

Sigue al disco la canción “La Inmesidad” de la que ya se ha comentado suficiente antes. A la tercera, va la vencida. En tercer lugar llega una de las canciones más inquietantes y fascinantes del disco, “Océano”. Una canción que habla de la pérdida de la libertad, de cómo la vida nos acostumbra a vivir como lo hacemos, de cómo tenemos de todo mientras otros no tienen nada pero nuestra conciencia hace oídos sordos ante incontables llantos. Una canción que está más recitada que cantada. Una queja sorda en una lucha perdida, me quedo con el verso “El lobo nunca trabajará para el circo”.

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Después de la patada en la boca del estómago que supone “Océano” llega “Una canción para no decir te quiero”. Ritmos mucho más amables, menos dolor y crudeza. Una historia de amor diferente, que habla de ir y volver, de comenzar de nuevo, de ser valientes. Da paso así a otra canción ya comentada antes, “Héroes del Sábado”. 

”¿Cuál es nuestro sitio en este mar?” así comienza la sexta canción del disco, “O naufragar” una canción que, a mi parecer, define muy bien el carácter general del disco. Letras duras, críticas y amargas con unas melodías que en discos anteriores. Este tema habla de la soledad en la sociedad y de la necesidad de naufragar para buscar la ansiedad libertad. Desemboca así en el séptimo tema, “Himno Nacional“, todo un tema reivindicativo, “haciendo de la guerra un mito y del dolor una mentira”. Cabe destacar que de un verso de esta canción nace el nombre del disco, y una melodía preciosa, muy cuidada, con arreglos espectaculares y el recital final de David para quitarse el sombrero.

“Campo Amarillo” señala el camino hacia el final del disco. Este tema narra la problemática rural de nuestro país, la despoblación juvenil que sufre pero a la vez, la búsqueda de la explotación turística de los mismos. Después, se narra la intro de la siguiente canción y, una de las mejores del disco, “Los locos son ellos”. Una melodía muy compleja, una instrumentalización brillante acompañado de todo un canto a la vida. Destacan además las colaboraciones de Víctor Rutty y Rober del Pyro (miembros de The Louk y Dj Kaef).

Cuando menos te lo esperas, llegas al penúltimo tema del disco, “Vals de Muchos”.  Una letra mezcla del arte del poeta Escandar Algeet y Daviz.  Una colaboración para arrojar a los oídos una canción que combina una letra espectacular con una melodía adictiva. Para acabar por todo lo alto, suena un ritmo rápido, ágil y necesario….”corren los caballos por las teclas del piano y por las manos del diablo que las pulsa”. Así es la intro de la última canción del disco, La vieja Banda.  La M.O.D.A sabe acabar un disco, y esta canción es un ejemplo de ello. A pesar de los ritmos más oscuros del disco parece que todo ese pesimismo acaba desembocando en un final optimista y enérgico.

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