León Benavente visitó (por fin) por primera vez Toledo, en la emblemática sala Circulo del Arte. Cabe poner en situación a aquellos que no hayan visitado nunca esta sala, ya que se encuentra en una antigua iglesia, situándose el escenario en el altar del templo, lo que ofrece una imagen casi inigualable.

La noche lluviosa se convirtió en toledana pasadas las 22:30, cuando los cuatro miembros del grupo aparecen en el altar entre “vítores” de los allí presentes, ansiosos por ver en su ciudad a una de las mejores bandas de España en los últimos tiempos.

Lo primero a destacar del concierto es que no hubo un momento de tregua, fueron 16 canciones en las cuales tanto el grupo como el público (animado por el espectáculo ofrecido por estos) se vaciaron por completo. Así, el concierto da comienzo con Tipo D, que si bien parece tranquila no lo fue, acompañada de California con la que los cimientos del antiguo templo comenzaban a temblar.

Si bien es cierto que León Benavente en formato digital resulta relajado en algunas de sus canciones, en concierto se transforman y la fuerza es constante. Esto quedó demostrado con La Ribera y Las Hienas, con las que el ritmo no bajó, pero si subió con Valiente.

El momento más tranquilo del concierto -- por denominar algún momento como tranquilo – , llegó con la sucesión de La Vida Errando, Revolución, Todos contra todos y Estado Provisional. Quizás sea capaz de denominarlo el momento tranquilo comparado con lo que llegó inmediatamente después, cuando la banda interpretó Gloria y los allí presentes saltaron como si no hubiera un mañana, desgarrando las gargantas a la par que Abraham no paraba quieto por el escenario.

Siguieron Celebración y La Palabra, antes de llegar a la última canción antes de los bises, Habitación 615, de la que cabe destacar la gran interpretación acústica que convierte una canción muy tranquila en el CD en una obra del arte a modo de bomba en el escenario.

Tras los bises para cerrar el concierto llegó el momento político del concierto, con Década y Aún no ha salido el sol, para cerrar con la ya emblemática Ser Brigada con “pogo” incluido al cual se unió en el último tramo de la canción Abraham, convirtiéndolo (aún más) en un final propio de guión de película.

La sala se deshizo en aplausos a los cuatro integrantes de la banda, haciendo gala de la grandeza del concierto/espectáculo vivido y de las ganas de que la banda no tarde otros cuatro años en ofrecer a la capital de las tres culturas otra noche toledana.

Sobre El Autor

Inquieto estudiante de Ingeniería del Software. La música como forma de mostrar estados de animo, por tanto, como parte indispensable de la vida. No me busques en discotecas siempre que haya conciertos o pubs cerca.

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