Camisas hawainas, pieles, estampados animales, colores llamativos…podríamos estar hablando de los años ochenta, de la movida madrileña, pero no. Hablamos de un 18 de febrero en pleno siglo XXI. En la mítica sala Joy Eslava de la calle Arenal de Madrid pudimos viajar en el tiempo hacia una fiesta de 1983. Todo ello gracias al DeLorean de Varry Brava.

Luces apagadas, primeros acordes, gritos enloquecedores. Así daba comienzo el Safari Emocional El nombre del disco define perfectamente el concierto de la banda murciana. Un completo viaje descubriendo sentimientos canción tras canción. Aarön Sáez tocando dos teclados a la vez, Óscar Ferrer y su voz que sabe a fiesta y, el último del trío,  Vicente Illescas, el que pone la frialdad entre tanto calor.

No hace falta ser los mejores músicos del mundo. Lo que se necesita sobre el escenario son ganas, energía y en el caso de los Varry, mucho horterismo. Desde la primera canción la fiesta se hizo a lo grande, no faltaron las canciones más míticas tales como Fiesta, Playa y Oh oui oui. Pero, en la hora y media de show tampoco pudo faltar el repertorio del disco que salió hace tres meses. El público las coreó como si fueran canciones de los primeros discos, La otra noche estuve con Sonia y Selena. Bravo por la rubia, hurra por la morena!

Y así llegamos al final de concierto, tela con tela, sudor con sudor y, al final del último acorde todos volvimos a 2017.

 

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