Luz. Un banco. Un hombre de unos 40 años cuya vestimenta nos evoca al arquetipo de la clase media norte americana. Se trata de Peter. Dos minutos después aparece en escena otro hombre, es Jerry, un hombre de unos 30 años, parece de clase media- baja. Nervioso. Acaba de volver del zoológico.

Así comienza La historia del Zoo, una obra encuadrada en el género llamado teatro de lo delirante, una pieza de unos 70 minutos del autor de, ¿Quién teme a Virginia Woolf?, Edward Albee. Se trata de una obra singular y sugestiva con una puesta de escena íntima y sin artificios, con un texto que desdibuja la frontera entre lo cómico y lo trágico, cuya carga filosófica nos hará reflexionar sobre la libertad como nexo entre dos personalidades tan antagónicas, lo moral contra las pulsiones, la lucha del ello contra el superyó.

Albee nos traslada a Central Park y nos presenta a Peter, un hombre que cumple a la perfección todos los clichés de la clase media-alta, con una vida “normal” y monótona, hasta que un buen día aparece Jerry en el banco donde suele leer todos los domingos. Es, en este momento, cuando Jerry comienza su monólogo y como si fuese un torbellino, le relata a Peter su vida con el pretexto de llegar hasta contar lo que le ha sucedido en el zoo. Poco a poco descubriremos que se trata de la historia de una historia que nunca existió. Jerry habla (sin mucho sentido aparente) del amor, del sexo, del dinero, del fracaso, de la dificultad para comunicarse… Revelándonos una vida atormentada que conducirá a un final trágico que Peter no se puede ni imaginar, pero que Jerry lo supo (y buscó) desde el principio.

Historia del zoo, dirigida por José Carlos Plaza y protagonizada por Javier Ruiz de Alegría y un magnífico Carlos Martínez-Abarca, se estrenó el pasado 24 de enero y podrá verse todos los miércoles a las 20.15 hasta el 4 de abril.

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