Marcos Cao volvió a los escenarios el pasado jueves 17 de noviembre, casi diez meses después de aquel 23 de enero en el que la banda “La Sonrisa de Julia” de la que Marcos era vocalista ofreciera su último concierto en la sala madrileña Joy Eslava.

Este tiempo no ha servido a sus seguidores sino para esperar con ganas su reaparición, esta vez en solitario (pero con banda), y eso sí, con la esencia de siempre. Su nuevo disco “Océano Caos” hace recordar a su anterior etapa, con matices, claro está, ya que el mismo Marcos reconoce la liberación que ha vivido a la hora de escribir canciones hablando del amor como él lo siente ahora mismo.

El concierto empezó algo frío, quizás debido a la expectación por ver comenzar esta nueva etapa del cantante, pero no tardó más de una canción en esbozar una sonrisa y que los allí presentes se unieran cortando la tensión presente en aquel principio. Cabe destacar que lo familiar que fue el concierto, en la Sala El Sol no pillaba a nadie (o casi nadie) por sorpresa el buen hacer de Marcos sobre el escenario, todos éramos viejos conocidos de su época anterior, y así lo supo ver.

Prueba de ello fue cuando terminando los compases de la cuarta canción se deja entrever una melodía de sobra conocida por (casi) todos los allí presentes, “El viaje del sonámbulo”, con la que el público acabo (ya lo estaban) de animarse.

El punto curioso/gracioso del concierto tuvo lugar al final de la séptima, momento en el que Marcos afina su acústica y sus músicos aprovechan para arrancarse por Bob Marley, a lo que posteriormente se unió el cántabro, animando aún más a los allí presentes.

Llegados al ecuador del concierto, lo mejor estaba por llegar. Siguió “Nadie es quien dice ser” acompañada de los coros del público, dando paso a un acústico precioso de Marcos Cao que deleitó a los allí presentes, que quizás esperaran algo más en acústico del músico.

Así, Marcos demostró que se puede mezclar amor y física cuántica con “Partículas”, siguiendo con el público cantando “El hombre que olvido su nombre”, siguiendo con “Intocables” y llegando así al final del concierto el cual, como no podía ser de otra manera, termino de sacar lo mejor de cada espectador del concierto coreando el acústico de “Loco”, canción de La Sonrisa de Julia, dejándose los pulmones en “Puedo” y vaciándose en la “Mil años”, primer single de Océano Caos y canción que cerró el concierto.

Notable regreso de Marcos Cao a los escenarios, en un sitio emblemático de Madrid, premonición de una gira por salas larga y exitosa que sitúe al cantante cántabro en el lugar que se merece.

Foto destacada: El Día

Sobre El Autor

Inquieto estudiante de Ingeniería del Software. La música como forma de mostrar estados de animo, por tanto, como parte indispensable de la vida. No me busques en discotecas siempre que haya conciertos o pubs cerca.

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