Rock ‘n roll sin tapujos. Así se podría describir el concierto de Fuzzy Vox en Siroco (Madrid). Riffs descontrolados y un cantante al borde del éxtasis. Una combinación perfecta para una velada más que agradable.

La noche no parecía prometer mucho. No más de 10 personas casi 5 minutos antes de la hora inicial del concierto y una treintena que finalmente nos reunimos al comienzo. Todo debido a la selección — se jugaba el pase al Mundial de Rusia justo a la hora del concierto, y claro, ya sabemos — . Al apagarse las luces, los pocos que nos concentramos allí nos acercamos a un escenario por los que adoro la música. Una vivencia real y cercana que ya otros emplazamientos no te permiten disfrutar la música como es debido.

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El trío francés saltó al ruedo con algo de nervios mezclado todo ello con una embriaguez de las que crean epopeyas (sobre todo la del cantante). I Told You Before se entremezcla entre alguna balada y concurridos guitarreos. Sin pausas, los primeros temas dejan entrever parte de la locura de este grupo. Aunque no llega hasta que el cantante decide desatarse y baja junto a su guitarra para demostrar de lo que está hecho frente a todos los que nos agolpábamos incrédulos. Las canciones solo tuvieron que ir deslizándose mediante un setlist muy acorde a la noche.

No fue hasta 1789 cuando todo se desato y el ambiente llegó a su punto culmen. Un cúmulo de solos de guitarra anunciaban el final de uno de los mejores conciertos a los que he asistido. Íntimo como ninguno y con una puesta en escena envidiable. Rozando el medio lleno, los franceses se echaron a las espaldas un bolo inolvidable, un espectáculo de los que pocos grupos están acostumbrados a dar y por el que muchos de nosotros pagaríamos por ver en algunas bandas estrellas.

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Sobre El Autor

Media cabeza pensante de esta locura, además de un intento de comunicador. Mi sueño: unir música y cocina en un solo concepto.

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