Si hay algo cierto y, posiblemente imperdonable, es el poco conocimiento que hay en general entre el público musical español sobre la existencia de los festivales musicales portugueses, aclamados año tras año por ediciones como NME y demás publicaciones británicas, que cada año contribuyen a la inmensa horda de isleños que toman toda la Península Ibérica aprovechando la playa y el buen tiempo, acompañado de sus queridas bandas, para pasar sus vacaciones.

Este verano, servidor tuvo el gusto de repetir experiencia en el NOS Alive, tras la gran impresión que produjo el NOS (antes llamado Optimus! Alive) en su edición de 2014. El gran rival del NOS es, en la Península, el Bilbao BBK Live. De hecho, comparten las mismas fechas, y es muy lógico ver que la gran mayoría del cartel es compartido por ambos festivales. Este año, incluso, hicieron un acuerdo de colaboración por el cual Señores, contratados por el BBK, tocaron en el Palco Heineken del NOS Alive, haciendo lo propio Cavaliers of Fun, banda contratada por el Alive, en el festival bilbaíno.

Pero sin más, entremos en materia.

El día 8 de julio, tras un insoportable y soporífero viaje de 10 horas y media en el tren nocturno que une Madrid y Lisboa, llegamos a la ciudad del Tajo. La primera impresión que nos produjo el NOS Alive el año pasado, y que nos volvió a conquistar este año es el magnífico camping con el que colabora el festival para hospedar a todos los festivaleros, y en el que puede uno disfrutar de piscina -con agua limpia durante el primer día, blanquecina durante los siguientes-´y hasta agua caliente y baños limpios para gusto del consumidor.

Otro punto a favor del camping es la cercanía de centros comerciales y lugares donde comer barato, además de la facilidad de llegar hasta el recinto del festival a través de buses gratuitos y con muy buenas frecuencias desde la puerta del camping. Y así aparecimos el día 9 de julio en el Pórtico, la entrada del festival, donde tras ser vagamente cacheados nos dirigimos al escenario principal, expectantes ante el día más potente que el cartel ofrecía:

James Bay fue el primer concierto al que decidimos acudir, y la verdad, no nos llevamos una impresión especialmente positiva de la actuación, ya que entre la mayoría del público solo se esperaba que llegara el momento en el que el británico cantara su ya archiconocida Hold Back The River tras incesantes baladas que no hacían más que provocar los chillidos de las adolescentes que colmaban las primeras filas del Palco NOS.

Ben Harper and the Innocent Criminals fue la siguiente actuación en el mismo Palco, uno de los puntos interesantes del día, y tampoco fue un concierto que contagiara a la gente en exceso, pese a su innegable talento guitarra en mano. La impresión que nos quedó tras ver a James Bay y Ben Harper en el escenario principal fue que la mayoría del público asistió por asistir, esperando a la puesta en escena de alt-J y Muse.

Descanso mediante y habiendo cogido fuerzas, alt-J aparecía en el Palco NOS, abriendo con Hunger of the Pine y dando un recital de algo más de una hora que nos dejó más que satisfechos, repasando la mayoría de sus dos álbumes, An Awesome Wave This is All Yours, y provocando el éxtasis del público con una versión extendida de Taro, posiblemente una de las mejores composiciones de los ingleses hasta la fecha. Cómo no, fue la clásica Breezeblocks la encargada de poner el punto final a la actuación de la banda del triángulo, con un público suficientemente encendido ya para lo que iba a ser uno de los mejores conciertos de todo el festival.

Alrededor de las 00.15, hora local, aparecía en el mismo escenario principal el grupo que reventó el recinto del festival. Muse provocó unas aglomeraciones que sólo pudimos ver el año pasado el día en que Alex Turner y sus monos del Ártico tocaron en el mismo escenario en que Bellamy, Wolstenholme y Howard lo harían al año siguiente. Y dieron todo un recital. Hora y media que se quedó corta para muchos en el que, para que se haga todo el mundo una idea, se cantó con fervor hasta Madness. Matt Bellamy contagiaba con su guitarra a las 40.000 personas que disfrutaban como niños cuando iban sucediéndose temas como Plug in Baby, Hysteria Knights of Cydonia, todo facilitado con el gran comienzo que supuso Psych0.

Muse, NOS ALIVE

 

Fue un auténtico conciertazo, y como al ser el primer día todavía nos sentíamos con fuerzas, nos dirigimos al Palco Heineken, posiblemente el palco más especial del festival, ya que la atmósfera que se respira allí es espectacular. Y allí nos encontramos a Django Django, que dieron un concierto correcto, pasando por clásicos como DefaultWaveforms. Sin embargo, se notaba que el público esperaba a la actuación de las 03.00 horas, cuando el australiano Flume salía a escena para realizar un dj set que, pese a ser un dj set, dejó a todo el mundo contento con la sucesión de temas como Sleepless, o los remixes de You&Me de Disclosure y el Tennis Court de Lorde. Sin lumbares ni fuerzas, nos dirigimos hacia el camping para afrontar el día 2.

django django

Django Django actuando en el Palco Heineken

Segundo día, mismas ganas de disfrutar, así que entramos decididos a probar con Kodaline. Para hacerse una idea, duramos diez minutos en el Palco Heineken antes de decidirnos a ir a cenar y esperar a los Mumford. Y no pudimos haber hecho mejor.

Mumford & Sons son uno de esos grupos que van a los festivales y disfrutan, dan conciertos en vez de bolos. Marcus Mumford vive cada canción como un niño, y eso el espectador lo agradece. El resultado fue un muy buen concierto, uno de esos en los que no miras el reloj para ver cuánto queda de actuación, y en el que prácticamente todos los grandes éxitos de los británicos salieron a la palestra, destacando tal vez el momento en el que todo el público cantó y saltó al ritmo de I Will Wait.

A continuación nos esperaría en el Palco Heineken lo que bajo mi punto de vista fue no sólo el concierto del festival, si no posiblemente el mejor concierto al que he podido asistir en mi vida. Pese a la dificultad de la decisión, decidimos acudir a ver a James Blake en lugar de los cabezas de cartel del segundo día, The Prodigy. El resultado fue una actuación de aproximadamente hora y cuarto en el que la sensación de éxtasis era total. Ya veníamos advertidos de ciertos foros en los que se comentaba que en conciertos de James Blake se ha llegado a ver a gente desmayarse. El contenido del setlist, la verdad, da para ello, pues el juego de luces bien puede dar pie a ataques de epilepsia, y el juego con los bajos que hace el británico es para volverse loco. El concierto fue absolutamente espectacular, incluyendo temas como I Never Learnt to ShareLife Round HereLimit to Your LoveCMYK, la todavía por estrenar Radio Silence o la clásica Retrograde. Después de lo que consideramos una agotadora e increíble experiencia musical, nos decidimos a volver al camping, ya exhaustos para el tercer y último día.

James Blake, NOS ALIVE

James Blake, durante su actuación el 10 de julio en el Palco Heineken, NOS Alive

Tercer día, y con fuerzas escasas, decidimos acortar el organigrama que habíamos planeado para todo el festival, y decidimos renunciar a una gruesa parte del excelente line-up que el festival otorgaba al Palco Heineken en su última jornada. En la difícil decisión de ver a Sam Smith, cuya actuación estuvo pendiente de un hilo durante semanas debido a su operación quirúrgica en la garganta, y los geniales Mogwai, nos decidimos por ver al primero por votación popular, y la verdad es que no defraudó, demostrando que su voz está más que recuperada y que los futuros asistentes del DCode Festival en dos semanas van a alucinar. El concierto de Sam fue uno de los mejores del festival, pasando por sus clásicos como Stay With Me, Money on my mind, Nirvana o Like I Can, pero añadiendo además algunas versiones que resultaron verdaderamente impresionantes, como Ain’t No Mountain High Enough de Marvin Gaye y Tammi Terrell. Posiblemente, el momento más emotivo del festival fue el recuerdo del cantante a la malograda Amy Winehouse, con un increíble cover de Tears Dry On Their Own. 

Sam Smith, NOS ALIVE

A continuación aparecía en escena Chet Faker, quien ya actuara en el NOS Alive el año pasado, y que fue contratado para esta edición como sustituto de Stromae, que se vio obligado a cancelar su tour por problemas de salud. El músico australiano venía de tocar 2 veces la semana anterior en Lisboa, el 3 y el 4, y fue dj en el opening party del festival, con lo que el público lisboeta pareció un poco aborrecido y criticó la decisión de traer a Nick Murphy un año más a la ciudad, teniendo en cuenta los dos conciertos la semana anterior. Sin embargo, fue un muy buen concierto -corto, eso sí- con tan sólo 10 canciones y unos 50 minutos de actuación, en el que se bailó el Drop The Game, Melt, I’m Into You o Talk is Cheap. Muy respetable el hecho de que un sólo individuo, con su mesa de mezclas y nadie más en un escenario tan colosal ponga a bailar a 30.000 personas.

Chet Faker, NOS ALIVE

Tras Chet Faker, llegó el último plato fuerte del festival. Disclosure son, posiblemente, el dúo electrónico más destacable en el panorama internacional a día de hoy, y así se lo hicieron saber a Lisboa del primer minuto al último. Sin embargo, nos quedamos con las ganas de ver a Sam Smith salir al escenario a tocar Latch con ellos, que hubiera sido un colofón brutal al festival. Por desgracia, no se hizo, y no se entiende vista la gran relación entre ambos. En cualquier caso, el público salió contento con el repertorio de Disclosure, que incluyó Latch, White Noise, F for You, When A Fire Starts to Burn y la salida al escenario de Kwabs para interpretar el sencillo Willing and Able, del próximo y segundo álbum de Disclosure: Caracal.

Disclosure, NOS ALIVE

Tras finalizar Disclosure, dimos nosotros por finalizada nuestra participación en el festival: el cuerpo no podía más, pero nos hemos prometido volver por tercera vez consecutiva el año que viene. El NOS no falla, y posiblemente no tiene rival en lo que a festivales peninsulares se refiere, al menos en su rango de presupuesto. Y dicho sea, que beberse una pinta de Heineken por 3’50€ y cenar barato dentro del recinto no se ve en los festivales patrios. A ver si van tomando nota.

Os dejamos aquí el aftermovie de esta última edición:

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