Era mi segundo año en el Festival Gigante, un festival que ya cuando asistí hace un par de años me dejó un sentimiento mágico. Veréis, en el Festival Gigante no podréis encontrar 50 barras para pedir bebida o 40 puestos de comida diferente, no vais a encontrar grandes obras de arquitectura en sus escenarios ni a los mejores cabezas de cartel tocando en los mismos, pero lo que está seguro es que vais a descubrir y sobre todo a enamoraros de esa magia que caracteriza a este festival tan pequeño pero gigante a la vez.

Empezamos la primera jornada el viernes viendo a Los Coronas, el grupo sabía que tenía la responsabilidad de recibir al público y la verdad es que lo hicieron perfectamente, tanto que pudimos hasta bailar el ‘Corazón Contento’ de Marisol. La cosa empezaba con muy buen sabor de boca para seguir mejorando con DePedro, aunque había escuchado a DePedro en varias ocasiones, nunca podía haberle disfrutado en concierto y la verdad es que salí encantada, cuenta con un directo muy potente y no paró de hacernos bailar.

Los Coronas Festival Gigante

Los siguientes fueron Niños Mutantes, poco se puede decir de ellos, todo son halagos, saben cómo atrapar y encandilar al público, ya cuentan con varios himnos y es imposible no enloquecer cuando suenan. La cosa no podía ir mejor y entonces llegaron las (con perdón de los demás artistas) estrellas de la noche, que no podían ser otros que Love Of Lesbian.

Niños Mutantes Festival Gigante

Últimamente tenía una relación de amor-odio con Love Of Lesbian ya que los veía en todos los festivales y si bien siempre me parecían unos artistazos, el show terminaba por repetirse y hasta el más fan podía cansarse. Tras un año sin ver un concierto de Love Of Lesbian puedo afirmar que su técnica no para de mejorar, su sonido fue impecable, ellos estuvieron eufóricos y también lo estuvo su público, un público entregado y sobre todo respetuoso, algo que se agradece mucho hoy en día. En su setlist no faltó de nada, pasando por todos sus discos y enloqueciendo al público.

Love Of Lesbian Festival Gigante

Por fin era el turno de Fuel Fandango, ya se notaba bastante frío en Guadalajara, pero Nita se encargó de quitárnoslo todo con tanto arte, porque al final es lo que define a Fuel Fandango: arte y nada más. Siempre es un placer disfrutarlos y sobre todo bailarlos. Más tarde era el turno de Alex O’Dogherty, al que admito que tenía ganas de ver, y la verdad es que su espectáculo me dejo sin palabras precisamente por eso, por ser todo un espectáculo.

Fuel Fandando Festival Gigante

Con las pilas cargadas y unas cuantas prendas de abrigo más, nos dispusimos a disfrutar la segunda jornada del festival que comenzó desde bien temprano en la Plaza Santo Domingo con grupos como Yo, estratosférico, Desvariados o Julieta 21 que curaron la resaca a más de uno de la mejor manera posible: con música.

Pronto llego la tarde y empezamos la jornada bailando al ritmo de Lichis, que amenizó la jornada hasta una de las grandes estrellas de la noche (aunque en esta ocasión más bien tarde), León Benavente. ¿Qué decir de León Benavente? Son adictivos, una vez que disfrutas de su directo ya no hay marcha atrás, te has convertido en fan y quieres más y más. Una de las cosas que más me gusta de León Benavente son las ganas con las que salen, salen eufóricos, pero en el Festival Gigante fue mucho más, simplemente quemaron el escenario y nos dejaron exhaustos. Asistimos (una vez más) a uno de los mejores directos del país.

León Benavente Festival Gigante

Llegó el turno de Coque Malla, de Coque se puede decir poco, ya lo tiene todo ganado, es una leyenda y como tal hay que disfrutarle. Daban las 22:15 y llegaban los protagonistas de la noche: Nada Surf. Los neoyorquinos dieron el último concierto del año en Guadalajara, y vaya manera de cerrar un año de gira, simplemente son calidad, calidad y tablas sobre el escenario.

Tocaba Iván Ferreiro, probablemente el concierto más lleno del festival. Iván nunca falla, ir a un concierto suyo es ir a desgallitarse y dejarse el alma, para curarse y reencontrarse. Todo eso transmite Iván, la verdad es que teníamos frío, pero Iván nos hizo sentir como en ‘Casa’, nunca mejor dicho.

Iván Ferreiro Festival Gigante

El festival se estaba acabando y se notaba en el ambiente. Previo al final pudimos disfrutar de The Gift, súper divertidos y animando al personal que ya estaba cansado tras dos días, incluso nos regalaron varias covers como el ya famoso ‘Everything Now’ de Arcade Fire. El último concierto del que disfrutamos (el frío no nos dejó quedarnos a más) fue el de Los Punsetes. Los Punsetes es un grupo excéntrico, es un grupo que te va conquistando poco a poco gracias a su excentricidad. Tan solo hay que fijarse en Ariadna, su cantante que a pesar de no moverse un centímetro es capaz de volvernos a todos locos. Los Punsetes dieron un conciertazo, el público enloqueció, tanto tanto que Ariadna hasta levantó el brazo.

Así acababa para nosotros el Festival Gigante, y aquí es cuando quiero hacer una reflexión: a veces lo más importante no es atraer masas o grandes cabezas de cartel, considero que uno de los puntos más importantes del Festival Gigante es su intimidad. Quizás exista menos público que en otros festivales, pero eso es precisamente lo que le hace especial, un público íntimo y respetuoso, un público sosegado que sabe disfrutar de la música. Por su parte el festival se esfuerza cada año en ir mejorando las condiciones y la programación, disfrutar de sus conciertos matutinos es una delicia, y a pesar del frío que hace en cuanto se va el sol, el Festival Gigante siempre será un lugar caliente y acogedor a la par que especial.

¡Larga vida, Festival Gigante! ¡Nos vemos el año que viene!

 

Fotografía: Alejandro García-Cantarero.

 

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