De vez en cuando tenemos la grata sorpresa de encontrarnos con una banda actual que suena a los 60. Es el caso de la banda holandesa DeWolff, que demuestra actitud tanto encima del escenario, como en sus canciones e, incluso, en su forma de vestir.

Gracias a su trabajo hemos podido reconectar con las raíces de la psicodelia y el rock sureño. A nivel vocal, instrumental y pictórico, estos tres chicos recogen el testigo de bandas como The Grateful Death, banda americana precursora del acid rock, e incluso de los Allman Brothers.

Hablamos con el Robin Piso, teclista del grupo y heredero del mismo Ray Manzarek. Lo hacemos con motivo del lanzamiento de su último disco, “Thrust” y por su participación el sábado 9 de junio en el Garage Sound Festival de Madrid.

Para comenzar, podríamos dibujar la manera en que trabaja DeWolff, ¿primero saca un disco y, después, sale de gira?

Para nosotros, la música supera incluso el tiempo que tenemos para dedicarnos a ella. Después de publicar “ROUX-GA-ROUX” hicimos un tour bastante extenso y nos planteamos aparcarlo todo para centrarnos en el siguiente trabajo, en escribirlo y grabarlo. Viajamos a España, México… nos inspiramos, compusimos y, poco después, empezaba la temporada de festivales, así que ha sido todo muy rápido, pero estamos muy contentos con el resultado.

Aquí en España habéis tocado tanto en grandes ciudades como en pueblos perdidos. ¿Cuál piensas que es la magia de cada lugar?

Hemos tocado en bares de un tamaño minúsculo y en aldeas de dos calles. Recuerdo con mucho cariño cuando tocamos en La cueva del jazz de Zamora. A pesar de que solo somos tres, ni siquiera cabíamos en el escenario y vino a vernos mucha gente, fue muy divertido. Sin embargo, en las grandes ciudades contamos con que va a venir más gente porque hay más jóvenes. Lo más placentero de las giras es ver cómo llenas sitios en los que no habías pensado nunca que ibas a tocar.

Ya han pasado nos años desde vuestro primer disco… ¿todavía hay miedo por no llenar las salas?

Más que en la cantidad, intentamos que quien venga se vuelva loco. Preferimos tocar ante 20 personas entusiastas que ante 50 que no se mueven y que no parecen disfrutar con el espectáculo… precisamente porque su comportamiento forma parte del show. Por eso nos gusta tanto España, porque la gente demuestra que le gusta lo que está viendo.

https://www.youtube.com/watch?v=bc2scmAzleE

Hay algunos que se emocionan con una mesa de mezclas. ¿Qué opinas de la música que se hace de forma exclusiva con ordenadores y otros medios electrónicos?

Creo que indiferentemente de la música que toques, siempre vas a necesitar instrumentos porque estos requieren una conexión que no la puede dar un ordenador. Suenan según te sientas tú mismo en ese momento. Creo que la improvisación solo es imposible si tocas muy bien el instrumento que has elegido, si no, suena horrible. Por eso los músicos de jazz suenan tan bien. En nuestro caso, no es tan difícil y por eso nos gusta. Si fuéramos más de tres sobre el escenario sería una auténtica locura.

¿Crees que a la gente le gusta que los músicos improvisen sobre el escenario?

Buena pregunta. Si nosotros hiciéramos todos los conciertos iguales, nos aburriría. Para no hacerlos tan monótonos, tenemos que probar cosas nuevas y si experimentamos puede no salir bien, así que elegimos tener ese riesgo. A veces se nos va la pinza y nos salen cosas muy interesantes que nunca volverán a sonar igual. Creo que eso es lo que se transmite al público, igual que cuando empiezas a probar algo y no te lleva a ninguna parte.

Hay gente que quiere que los conciertos suenen igual que los discos…

Creo que la gente que nos sigue quiere totalmente lo contrario. Creo que quieren algo especial. De todas formas, no entiendo cómo puede haber alguien que pretenda que un directo suene igual que un disco, con todo lo que eso conlleva. De manera que, si cierran los ojos, se sienten como en casa. Quizá sea porque quieren vivir esa experiencia de comunión con el resto del público de un concierto o un festival.

¿Cuál dirías que es el álbum que mejor define a DeWolff?

No hay un disco concreto que nos haya hecho más DeWolff, pero sí hubo un momento en el que nos dimos cuenta de cuál era nuestro sonido. Las cosas han cambiado mucho desde “DeWolff IV”, un álbum un poco raro que suena un poco a una ópera rock. Entonces, queríamos presentar algo puramente psicodélico, tal y como se entiende este género a nivel instrumental.

Supuso, entonces, un punto de inflexión en vuestra música…

Claro, porque después pensamos que eso no era lo que queríamos y tampoco podíamos tocarlo en directo porque era muy complicado, por eso de la improvisación. El siguiente, “Grand Southern Electric” fue mucho más fácil y divertido. En él solo tocábamos los tres, no había partes de vientos como en el otro. Por eso, aunque no nos defina como tal “DeWolff IV” fue el que nos hizo cambiar nuestra línea y enfocar más el estilo del grupo.

Debido a esa falta de costumbre de escuchar improvisaciones interminables, hay muchos grupos que cortan sus temas para darle continuidad a un disco. Por ejemplo, King Gizzard & The Lizard Gizzard. Como grupo, ¿preferís que cada canción sea independiente de la anterior y que suene distinta?

Sí, queremos que cada canción demuestre que tiene un significado distinto a las demás. No todas las canciones te provocan lo mismo y, por ese motivo, creo que es mejor que cuanto más se diferencien, mejor. Cada tema debe llevarte a un lugar distinto y me parece que cada canción tiene muy bien delimitado el por qué empieza y por qué termina en ese momento. De todas formas entiendo a lo que te refieres con King Gizzard…

Su sonido es tan bueno que les salva de parecer monótonos pero cuando se escuchan sus discos parecen no terminar nunca sus canciones…

Sí, aunque no tiene nada que ver con que sean una banda propiamente psicodélica. Por ejemplo, mira AC/DC. Su sonido es imperturbable aunque sus letras y sus coros cambien un poco. ¡Pero a ellos les funciona! (ríe) Para nosotros, eso sería un coñazo. Queremos descubrir sonidos cada día para comprobar el potencial de la música.

¿Sabrías decirme en qué momento crees que una banda pasa de ser de culto a ser comercial? Algunos grupos nacen bajo la etiqueta de experimentales y luego pasan a ser predecibles, como Tame Impala.

Es verdad que cuando se traspasa la línea hacia lo comercial es malo. No creo que dependa de un sonido, sino de la promoción de esa formación. La música sigue siendo la misma. No creo que sea eso lo que cambie, sino la publicidad… y eso empuja a que se transforme todo. Algo así le pasó a The Black Keys. Sacaron “Attack & Release”, un disco muy rockero que les hizo sonar en las radios. Por eso, el siguiente, “Brothers”, aunque es cojonudo, parece estar un poco afectado por esa fama… y ya con “El Camino” queda claro cómo les afectó la promoción.

Ya con “Turn Blue” dejaron claro que no querían seguir por el mismo camino y nada nuevo se sabe de ellos como formación…

Quizá The Black Keys es un mal ejemplo para lo que estamos hablando. De todas formas, creo que deberíamos diferenciar entre las bandas que pasan a ser comerciales y la música que empieza a sonar como el resto. Creo que no es malo volverse comercial, siempre que lo quieras tú y no tu productor u otro agente externo. Por ejemplo, si DeWolff se vuelve comercial, es porque nos apetece a nosotros y es nuestra elección. También hay que saber medir a qué te refieres con comercial. Nosotros no somos más comerciales porque hagamos canciones más cortas que Pink Floyd.

https://www.youtube.com/watch?v=QvJF9dnfAFs

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