Hablamos de ‘magia’ como el conjunto de conocimientos y prácticas con los que se pretende conseguir cosas extraordinarias con ayuda de seres o fuerzas sobrenaturales.

Hablamos de ‘genialidad’ como la capacidad y facilidad que tienen algunas personas para crear o inventar cosas nuevas y admirables o para realizar alguna actividad de forma imaginativa y brillante.

Y si hablamos de ambas cosas, también estamos hablando de Love of Lesbian.

Llegaban al Teatro Circo Price con la ilusión de celebrar los 20 años llenándolo hasta 3 veces en apenas 24 horas, y lo consiguieron. Un recinto idóneo, un sonido perfecto, el ‘feedback’ esperado de un público entregado a ellos.

Encerrados en aquel microuniverso decidieron empezar por donde empezó todo, la etapa donde al fin encontraron la identidad con letras en castellano. Julián al teclado y el público en ebullición. Los focos hacia el centro de la pista, aparecían. Como si de las mayores estrellas del rock se tratase, aparecía el resto de la banda, y al final de aquella fila él, Santi Balmes. Con sus gafas de sol a lo John Lennon y un aire de supremacía del que muy pocos pueden presumir, pues pronto se convertiría en el rey absoluto del teatro.

Carta a todas tus catástrofes’ abría el concierto y también el comienzo de un repertorio muy especial. Se podía respirar el aire de otros tiempos, ‘Noches reversibles’, ‘Universos infinitos’, ‘Domingo astromántico’, ‘Música de ascensores’, era la sensación de volver a empezar. Canciones de aquellos primeros discos que no estábamos acostumbrados a escuchar en los actuales setlist pero que reavivaron la llama que siempre estuvimos esperando que volviese.

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Quizás el momento más emotivo fue con una de esas canciones, una que todo fan de Love of Lesbian lleva dentro, ‘Un día en el parque’. Y es que entre toda aquella abrumadora multitud se encontraba una persona muy especial para Santi Balmes, una niña que cumplía 14 años, su hija. “Todos alguna vez nos hemos perdido cumpleaños importantes” decía el cantante mientras se le veía fuertemente emocionado, una emoción que pudo contagiar a toda la sala mientras le arropaba en aplausos.

Y entre tanta emoción en este cúmulo de cumpleaños, no podían faltar los invitados. Durante los 3 conciertos se pudieron ver pasar a artistas como Leiva, Rayden, Zahara o Arkano. Con mención especial para Amaia, consiguiendo hacer una versión de ‘Allí donde solíamos gritar’ que aquellos que acudieron a la sesión del sábado por la tarde no podrán olvidar fácilmente.

También tuvimos la ocasión de presenciar el estreno sobre el escenario de una de las canciones incluidas en la banda sonora de la película “Memorias de un hombre en pijama”, y que no dejó indiferente a nadie, titulada ‘El astronauta que vio a Elvis’.

Pero 20 años dan para mucho y hay canciones que nunca pasan desapercibidas en cualquier concierto de Love of Lesbian, nunca faltan y son imprescindibles. Los 10 segundos de silencio antes de que las dos notas de piano levanten al público en el inicio de ‘Club de fans de John Boy’. El delirio contagiado y contagioso de ‘Los toros en la Wii’. El ‘reencuentro inesperado en noche azul’ de ‘Oniria e insomnia’ y la dualidad real que se crea en ese instante entre la banda y el público. O el infierno más acogedor del mundo ardiendo en silbidos con ‘Incendios de nieve’. Para concluir con dos temas de ‘El poeta Halley’, ‘El huracán de una escala descomuncal’ de ‘Bajo el volcán’, y la nostalgia que nos deja siempre ese ‘Planeador’.

¿Qué os puedo contar… de la leyenda de Love of Lesbian? Pues simplemente que esperemos que nos dejen 20 años más al mismo nivel, y que sigan superando toda expectativa.

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