Se apagaron las luces de neón para La Sonrisa de Julia, que el jueves llegaron al final de su viaje como banda. Bien sabido es el poderío en directo de la banda cántabra, quienes con una fuerza impecable y un instrumental sobresaliente deleitaron a las 900 personas que allí se reunieron de todas partes de España.

La edad media del publico rondaba “los 24 largos”, lo que por si mismo describe la larga trayectoria de la banda, y por que no decirlo, su calidad musical acogida por unos seguidores que no siguen modas y superan los 16 años de edad.

Marcos repitió varias veces que parecía mentira como algunas canciones parecían estar hechas para noches como la del viernes, y es que es muy fácil en un concierto buscar la canción que sobró, y muy difícil decirlo del repertorio lucido el viernes. Como mucho, podríamos apuntar un poco más de calma entre el público desde el inicio con El viaje del sonámbulo hasta Grito, para luego experimentar un ascenso de ritmo hasta llegar a Euforia, donde aquello comenzó a ser la fiesta que no debió acabar nunca.

Tocaba escuchar América, Hay alguien más ahí, El hombre que olvido su nombre, Muevelo y Extraño. Al acabar esta última, el escenario se vacía para dejar a solas a Marcos, con una acústica. Nos cuenta la importancia de la canción que va a cantar a continuación para el, y con una delicadeza sutil y casi mil personas mirando con la boca abierta nos susurra Naufrago. Al acabar la canción, aparece en escena Raúl al que le agradece haber estado ahí siempre, e interpretan la canción con la que empezó todo, Llevo tu voz.

Van saliendo poco a poco al escenario Matias, Victor y Mario, mientras son presentados por Marcos, y afrontan el final del concierto, y sin bises por falta de tiempo entonan El bufón, la siempre dedicada a Julia Loco, Luces de neón y Puedo.

Un abrazo, un saludo y desaparecer del escenario por última vez, después del que posiblemente fue el mejor concierto que hayan dado nunca, y si no es así, siempre nos parecerá que sí.

Aclararon que van a seguir cada uno con sus proyectos, pero siempre queda la esperanza de que un día se vuelvan a juntar y no hablemos más de la noche de la despedida de La Sonrisa de Julia.

 

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Sobre El Autor

Inquieto estudiante de Ingeniería del Software. La música como forma de mostrar estados de animo, por tanto, como parte indispensable de la vida. No me busques en discotecas siempre que haya conciertos o pubs cerca.

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