Con el otoño que no acababa de llegar y a dos días de la gota fría anual que iba a crear el caos en Valencia, la noche levantina ofrecía un concierto de los que son dignos de ver. Y es que es muy difícil explicar qué puedes ver en un directo del dúo. Queda muy lejos de simplemente aconsejar escuchar sus canciones.

El evento nos concentró a la sala Wah-Wah, lugar habitual y con mucho movimiento durante todo el año, pero especialmente en los meses fríos. Los encargados de traer a Hidrogenesse a Valencia eran El Klavo, promotora de reciente creación y a la que deseamos lo mejor.

Primero saltó el valenciano Jordi Cassette. Con Gilberto Auban y Xavi LaserDisc flaqueándolo, los tres hicieron gala de todo su feeling, estando en todo momento cercanos con un público que se sintió relajado. En sintonía. No en vano, no estamos tratando con novatos.

Y después, tras una breve pausa acompañada con cerveza fría 1 euro, volvimos para contactar con Hidrogenesse. Genís Segarra, ataviado con una apretada licra que no dejaba nada a la imaginacion de su robusto cuerpo y Carlos Ballesteros, con un traje de estampados de ladrillos que ya ha lucido alguna que otra vez, aparecieron. Y la gente se volvió loca.

Los que ya sabíamos cómo iba la cosa, lo hicimos nada más comenzar. Los que no, duraron dos canciones. lo que tardó su incredulidad en convertirse en deseo por volverse parte de la fiesta. Disfraces de Tigre entre el público, conversaciones de ironía fina entre tema y tema, performances y patetismo, pero del premeditado. Los catalanes saben cómo meterse al público en el bolsillo, tanto en sala pequeña, como en escenario grande, no temen a nada. Y ésta no fue una excepción. Repasaron Roma, su álbum actual y buena parte de sus temazos anteriores. Mención especial a No hay nada más triste que lo tuyo.

En definitiva, si te lo perdiste, no importa. Más tristes son los caballitos Pony.

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