He de reconocer que los conciertos siempre funcionan mejor de noche. Cuando más oscuro está el cielo, mejor están los ánimos y, en consecuencia, más se disfruta del espectáculo.

Esta reflexión nace del hecho de que el enorme Julián Maeso podría haberse disfrutado mucho más si no hubiera sido el encargado de abrir una gran ronda de conciertos el pasado viernes 9 de junio, cuando comenzó un grandioso concierto con fuerza, interpretando temas como ‘We can’t keep on waiting’, ‘Someday maybe someday‘ y ‘I must have been dreaming’. Un concierto redondo, tanto por el gran talento de sus músicos y sus coristas como por el placer de verle con el Hammond (teniendo en cuenta que el pasado mes de enero tuvimos que ver como tal preciado instrumento dejaba de sonar por cuestiones técnicas a mitad de un concierto en Toledo), lugar donde estuvo cómodo y agradecido al público que poco a poco se iba soltando, se iba desoxidando de un calor que comenzaba a abrasar.

Y la verdad es que eso se agradece, que los que están sobre el escenario vean cómo los que están abajo lo disfrutan al máximo. Entre el público había una gran ‘colección’ de edades, desde los más pequeños que correteaban por allí sin saber muy bien qué hacían allí, hasta los más mayores, que se pasaron por el recinto para encontrarse con algunos de los artistas más importantes del panorama del blues actual. Esta fusión no hizo sumar más puntos al festival, que fomentaba una agradable estancia más allá de quien estaba sobre el escenario.DSC_0597

Pero, claro está, que la magia del Festival de Blues de Leganés ‘South Side’ la propagaron Julián Maeso, Eric Gales y Los Mambo Jambo el viernes, al igual que Travellin’ Brothers, Lazy Lester, Mr Sippp y The Excitements al día siguiente.

En cuanto a Eric Gales, uno de los músicos más esperados de la noche del viernes, poco hay que decir apartede balbucear una palabra en concreto: IN-CRE-Í-BLE. Fue un auténtico gustazo escucharle junto a su equipo –con una representante fascinante de lo que él llamó ‘Women Power’– tocando temas que nos hicieron tardar en “bajar de la nube” como ‘Swamp’, perteneciente a su último trabajo de estudio ‘Middle of the Road’ (2017). Unas cuantas locuras con guitarras distorsionadas junto a unas versiones de Jimi Hendrix, AC/DC y Led Zeppelin (en concreto, ‘Kashmir’, los 8 minutos 32 segundos mejor empleados de la historia del grupo británico) hicieron el resto para recordar su paso por Leganés para toda la vida.

Por último, Los Mambo Jambo cerraron la velada con una apertura vibrante de la mano de su saxofonista, Dani Nel-Lo, quien conducía al grupo de la manera más afinada posible. Entre los temas que sonaron durante su jornada, nos quedamos con ‘Fuego Cruzado’ y ‘Gallo de Pelea’, de su último álbum ‘Jambology’ (2016). Con los tintes más rockabillys del festival, el cuarteto cerró la noche trasladando al público a otra dimensión muy lejos del 2017, empezando principalmente por su vestuario y su puesta en escena.

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La continuidad del festival no se hizo demasiado de rogar, ya que a primera hora del sábado (para los menos madrugadores)  se dieron cita otros dos conciertos especialmente reseñables, no solo por las grandes calidades de su directo, sino también por el calor que tuvieron que soportar a las 12.30 del mediodía Víctor Puertas & the Mellow Tones y Felix Slim. 

Los primeros, con gran renombre en la vertiente de blues catalana, presentaron su primer disco (publicado hace dos años) clarificando que el sol no exime de la diversión y la calidad armónica de sus canciones. Mismo instrumento pero solo sobre el escenario, Felix Slim arrancó su interpretación con versiones y temas propios que subrayaron las altas expectativas que teníamos sobre esta sesión matinal.

Esperábamos una entrada triunfal del artista y se cumplió su promesa: artista de la guitarra y armonicista ceutí afincado en Estados Unidos llenó las tablas con un estilo muy afinado y una velocidad manual a la guitarra francamente impresionante, sorprendiendo nuevamente con intercalaciones vocales propias del otro lado del Atlántico.

Lo de Travellin’ Brothers por la tarde del mismo sábado 10 fue mortal: sus mezclas, más allá de las simples fusiones de estilo, vinieron precedidas de una organizada influencia del Jazz, Soul, Funky y R&B que hacían sonar temas completamente diferentes a lo largo de su actuación, dejando bien claro que el talento musical de nuestro país está por las nubes. Una coreografía musical similar vimos durante el concierto de Lazy Lester, quien permanecía sentado, impasible, sabiendo cómo deleitarnos con su experiencia en el blues.

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Lo de Lazy Lester con los Lazy Boots fue básicamente mágico: Lester miraba a sus acompañantes madrileños y con un simple guiño o inmutable gesto,  ya sabían exactamente cómo proceder en una determinada canción. Fue, quizás, el momento mejor entendido y organizado de la tirada de conciertos del sábado. No obstante, sus sucesores, encabezados por Mr Sipp, también encandilaron a un público completamente conectado con el artista. El momento culminante de esa conexión se produjo, precisamente, cuando bajó del escenario y se recorrió todo el Teatro Egaleo, seguido por cientos de cámaras y móviles que buscaban la mejor instantánea.

Finalmente, saltaron al escenario The Excitements, una big band con una ‘big woman’ que, a pesar de su menudez, volvió loco a todo el mundo. Koko-Jean Davis volvió a hacerlo: con un ceñido vestido rosa fluorescente, saltó y brincó literalmente por el escenario, con unos movimientos acompasados por los flecos de su vestido que gran parte de los asistentes quisieron imitar. De nuevo, no es la primera vez que tenemos el placer de disfrutar de este grupo y, de nuevo no es la primera vez que nos deja boquiabiertos.

DSC_0702on su rizadísima melena al viento, la otra parte femenina del festival (ya, de paso, convocamos un cartel más equitativo) dedicó varias canciones a los “ex” que hacen “siempre lo mismo y de la misma manera” en diferentes ocasiones, instando a las ‘ladies’ a enseñar pierna y a mover las caderas en un tono marcadamente femenino y salvaje con algunas canciones como ‘Breaking The Rules’.

En definitiva, esta más que completa tercera edición del Festival de Leganés dejó en constancia las diferentes terminologías de la música negra, la música que suena a sexo y sienta igual de bien.

 

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