Quién le diría a un grupo de amigos que un día decidieron llevar el ambiente que vieron en el FIB a su casa, en Miranda de Ebro, que 15 años más tarde ya no solo habrían sobrevivido a una burbuja (ojo, por primera vez no es la urbanística) de festivales que explotó y se llevó por delante a festivales con más prestigio, si no que se han convertido en un referente festivalero en nuestro país. Y es que algunos decían que este año era flojillo para ser el 15 aniversario, pero el festival no ha decepcionado a ninguno de los presentes este año en tierras mirandesas.

La jornada del jueves se centró en la fiesta de bienvenida, la cual fue inaugurada con los donostiarras Correos. Su ritmo pop y temazos como “Incendiario” o “Todo El Mundo Necesita Un Corazón” invitaba a entrar a la mítica Fábrica de Tornillos a los rezagados. A continuación le toco el turno a Pecker, que con su pop electrónico y su “Bailas o Mueres” nos hizo bailar a toda la sala, la cual se iba llenando poco a poco a la espera de los más esperados de esa noche y, personalmente, la mayor sorpresa de la noche: Rufus T Firefly. El rock alternativo de la capital está de enhorabuena gracias a estos cinco embajadores ribereños. El público vibró y saltó al ritmo de “Nueve”, su último disco, que incluye temazos como “El problemático Winston Smith” o “Pompeya”, con los que terminaron de llenar la Fábrica de Tornillos. Para terminar con esta fiesta hubo un cambio radical de ritmo, con Trajano! y la voz profunda de su cantante, el cual no tardó en quitarse la camiseta debido al calor que hacía en la sala. Quizá por esto último, y por el horario, el público fue yéndose a cuentagotas de la Fábrica hacia la Sala Orosco, donde estaba Virginia Diaz Dj petándolo.

El viernes fue igual, o incluso más brutal que el jueves. Y es que la segunda jornada del festival comenzaba a las 13 (sí, a la 1 del mediodía, una buena forma de abrir el apetito al personal), así que los festivaleros más madrugadores comenzaron la peregrinación a la Fábrica de Tornillos para ver otro comienzo donositarra. En este caso fue Havoc quien, con los toques rock de canciones como “Hélices” calentaron la sala, la cual terminó de coger el ritmo bailongo con The Noises, consiguiendo ya las primeras palmas y coros del día con canciones como “Pacífico”.  Rápidamente, todos los asistentes salieron a toda prisa a comer, ya que el próximo concierto era a las 17 (fastidiando la siesta a más de un asistente), y eran ni más ni menos que Mi Capitán. La banda “frankestein” de Barcelona, con miembros de prestigiosas bandas como Love of Lesbian, Standstill y Egon Soda, demostró toda su experiencia en escenarios, deleitando a todos los asistentes con su primer disco: “Drenad el Sena”, el cual tiene temazos como “La Sed” o “Es Suave La Voz”.

Y comenzó de nuevo la peregrinación, esta vez al Multifuncional de Bayas, donde Airbag inauguraba el escenario principal del festival con un estilo surf que les permitió dar la talla. A continuación le tocó el turno a the Hot Sprockets, los primeros internacionales en pisar el escenario. Los irlandeses con look texano se hicieron pronto con el público gracias a los tonos blues y country que gastaban. Y tras ellos, llegaron los grupos más esperados de la jornada del viernes. Comenzaron los Niños Mutantes , los cuales se ganaron al público nada más salir gracias a la madurez del grupo y el cariño que le tienen al festival. Gracias a sus temas, desde la más conocida “Errante” a últimos proyectos como “El Futuro”, hicieron que el Multifuncional comenzara a llenarse, y como consecuencia las colas tanto para pedir bebida como para ir al baño se hacían inaguantables. Si debemos ponerle una pega a esta edición son los pocos servicios dentro del recinto. Pero bueno, ya habría otro momento para ir al baño, era el turno de La Habitación Roja, los cuales también estaban de celebración: 20 años llevan encima de los escenarios. Los valencianos saben lo que hacen, y nunca defraudan con temas como “Ayer” o “La Moneda en el Aire”.

Pero la gente estaba esperando ese momento que no llegaba, que se hacía eterno, hasta que se apagaron las luces, sonó la típica canción que la asocias al momento con el Surf y las playas de Hawaii, y ahí aparecen, los grandes Sidonie. Y es que esta banda, de cuna catalana, es sinónimo de fiesta: ataviados con camisetas hawaianas, sombrilla y palas en mano, convirtieron el escenario en una playa antes de hacer a toda la sala vibrar hasta conseguir una atmosfera perfecta con sus ya conocidísimos temas como “El Incendio” o “En Mi Garganta”. Cabe destacar el gran trabajo de un trabajador del staff que se puso a Marc Ros en hombros y se le paseó por el público durante “Un Dia de Mierda”, entre los fans que se agolpaban para tocarle.

Finalmente le llegó el turno a Hercules & Love Affair. Los estadounidenses cerraron la jornada con disco y dance punk, promoviendo la libertad y el amor por toda la sala.

Y llegó el día más temido: el último día de un festival, el día de la despedida, pero también el día grande. Y es que nadie se puede quejar que los mirandeses no se involucran con este festival: toda la ciudad se vistió de gala el último día. Desde las 11:30 de la mañana se escuchaba música en Miranda de Ebro, gracias a Cabezafuego & Los Brutales, los cuales iniciaron a los más pequeños del festival al indie, gracias al recinto Ebropeque. Terminado su concierto, Cabezafuego comenzó una procesión hasta la Fábrica de Tornillos sin parar de tocar ni cantar (y eso que el cantante estaba un poco indispuesto gracias a la picadura de una avispa en la lengua. Y os preguntaréis, ¿como le puede picar una avispa en la lengua? Os dejo caer que la avispa se creyó que un vaso de cerveza era una buena piscina donde nadar…). Ya en la Fábrica de Tornillos,le tocó el turno a los madrugadores Disco Las Palmeras! y Mujeres, que pese al horario fueron bandas muy moviditas. Pero la gente estaba allí por la sorpresa que tenía planeada el Ebrovisión por su 15 aniversario. Y es que, aunque era un secreto a voces, sorprendió ver en una sala tan pequeña a Sidonie versionando clásicos de Oasis (junto a Gonçal Planas, de Mi Capitán), The Beatles o The Who; pero la verdadera sorpresa estaba al llegar: miembros de Niños Mutantes, Supersubmarina y We Are Standard acompañaron a Sidonie en algunas de sus canciones más conocidas, para terminar con un “Estáis aquí“, muy pedida por el público entre vítores. Nos hubiera gustado ver a Mikel Izal como aparecía en el setlist, pero por algún motivo no pudo aparecer.

Tras terminar emprendimos el camino a la Plaza España, donde se preparó una muestra gastronómica, apadrinada por el chef Antonio Arrabal de Top-Chef, en la que la banda local estuvo amenizando la comida entre concierto y concierto. Por esa plaza pasaron The Rockin’ Pneumonias y Smoke Idols, que tuvieron la mala suerte de coincidir con el concierto sorpresa; Cabezafuego & los Brutales, de nuevo, con una actitud rockera-grosera que encantó al público (y que regalara pases de artista también gustó); y Joe Crepúsculo, que hizo bailar a todos los asistentes con su show con toque de flamenco gracias a Tomasito.

Volviendo a Multifuncional de Bayas , esta jornada la inauguraba Eladio y Los Seres Queridos, que caló bien entre los asistentes con sus ritmos indie-pop. Para seguirles, estuvo Anni B Sweet. El tono fusionado del folk y el pop indie hizo que se fuera llenando la sala, con temazos como ‘Take On Me’ y ‘Motorway’. Pero ella también tenía guardada una sorpresa: un dúo con Noni Meyers cantando “Mi Realidad“, que hizo vibrar todo Ebrovisión.

Allah-Las era otro de los platos internacionales de esta edición.Los californianos crearon una atmósfera de  rock and roll e indie rock que no falló al público que poco a poco iba llenando la sala; para dar paso a los grandes L.A. En este punto quiero hacer una reflexión personal: si asistes a un festival y no te gusta la música, pero estas esperando a que tu grupo favorito de la noche llegue, no hagas el estúpido y te líes a gritar, a chistar o a vacilar al cantante que está en el escenario haciendo su trabajo, porque al final se mosquean, como le pasó a Luis Alberto, el cantante, que en el acústico de “Ordinary Lies” llegó a pedir un poco de silencio, y tuvo que desistir porque no conseguía su propósito. Pero, al final, se montó un conciertazo con temas como “Stop The Clocks” o “In America“, de su ultimo disco.

Y entonces el público enloqueció. Era el momento de Supersubmarina. Un irreconocible Chino, sin su característica barba, deleitó a los presentes con el estilo que sólo tiene Supersubmarina, arrancando aplausos y vítores con “Kevin McAllister“, o “En Mis Venas“, donde el público no dejaba de saltar y bailar. Y, para terminar, un toque electrónico a manos de Delorean, entre la espesa niebla que llenó la sala (pensad un poquito en los pobres fotógrafos, hacedles el trabajo un poco más fácil).

Y eso ha sido todo el Ebrovisión, 3 días de música las 24 horas en un ambiente tan único como es Miranda de Ebro. Y, desde aquí, estamos esperando ya que pase este año para ir a la 16 edición de este festival que en mi primer año ya me ha robado el corazón. Y es que me dejé un pedacito en Ebrovisión, porque es #unfestivalqueenamora.

Sobre El Autor

Estudio Ingeniería Informática desde mi cueva, pero en ocasiones salgo al mundo exterior a disfrutar y fotografiar conciertos y festivales. Puedes encontrarme en las primeras filas.

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