Repasando apuntes de Historia del mundo contemporáneo leo en letras rojas, en negrita y subrayado (lo cual suele indicar que te apasiona ese color agresivo o que te tienes que acordar por narices de que eso es importante) que lo más valioso en la actualidad no es el dinero sino el tiempo. Ese tiempo tan preciado que de vez en cuando nos falta y, en ocasiones, sentimos que estamos perdiendo haciendo algo o estando con la persona equivocada. Pues bien, ver a Ángel Stanich dos veces en un mes no es una pérdida del bien áurico sino una inyección de aliento salinizado segundos más tarde de la primera nota de ‘Amanecer Caníbal’.

Acompañado por una guitarra (una expresión que siempre me ha gustado, instrumento como animal de compañía), Stanich comenzó su espectáculo después de unos chicos bien majos llamados The Lizard Pants cuyo guitarrista se quedó, literalmente, en calcetines con el pantalón arremangado rozando el modo hipster combinado con el modo abuelo que no se quiere bañar en la playa pero sí pisarla. Le dieron fuerza a la antesala del cabeza de cartel con canciones de temática relacionada con experiencias de secreciones…nasales.

DSC_0329Tras el espectáculo de estos tres mozuelos, apareció “el ermitaño del rock”. Me pregunto si Ángel Stanich estará de acuerdo con ese mote que le han colocado y le hace conocido en todo nuestro territorio. El artista repasó con nosotros su único álbum Camino Ácido que por estas fechas cumple su primer año y ha elegido una fecha fatídica como el Viernes 13 para presentarnos dos nuevos temas: ‘Mojo’ y ‘Carbura!’. “Una buena fecha que irónicamente se funde con el Día de los Enamorados”- dijo.

Canciones como ‘Camino ácido’, ‘El Cruce’ o ‘Miss Trueno ’86′ dieron paso a la más coreada de la noche, ‘El río’, donde Stanich nos presentó las grandes dotes del bajista Alex Izquierdo para comenzar el tema. Por su parte, ‘Carbura!’ cuajó como un flan recién hecho. La banda de Stanich formada por su bajista-corista Izquierdo, Víctor L. Pescador a la guitarra y Lete Moreno a una batería que llenó una de las acústicas más especiales de Stanich que… ¡Coño! no está incluida en el disco. ‘Jesús Levitante’, afilada melodía y letra que saca el lado más salvaje del músico y su público escondido en cada rincón de la sala Joy Eslava de Madrid. Una iluminación discotequera a la par que tierna agarró con fuerza nuestras entrañas cuando fue invitado dos veces al escenario el teclista de Mucho, Víctor Cabezuelo, que se integró en la banda con total precisión y dio un nuevo toque al espectáculo.

Arriesgar, puede salir bien, mal… o perfecto. Así, con las dos versiones de la noche Stanich se quedó tan ancho interpretando dos temas del repertorio de dos bandas influyentes para él: ‘Bleeding Muddy Water’ de Mark Lanegan y ‘Proud Mary’ de Creedence Clearwater Revival, como respuesta a su parábola sobre el hijo de Dios interpretada con anterioridad. Sobresaliente en ambas. Su especialidad consiste en dejarnos con ganas de más y, por ello, la siguió ‘El Outsider’, siempre tan triste a la par que elegante. La banda tiene la capacidad de llevarnos a lo más alto y bajarnos de un tirón de orejas emocional para encontrar nuestro “yo” más inquieto en una canción que empezaba muy bajito. Dicho y hecho, todo el mundo calladito para recoger las bases de aires country en ‘La noche del Coyote’.

DSC_0319Ahora pedía silencio, “porque esta canción empieza muy bajito”, y dicho y hecho: silencio absoluto en la sala. “Así es un poco más íntimo… Intimissimi”-comentaba Ángel. El correcaminos poco tenía que hacer con el coyote santanderino oliéndole la nuca. Continuó con ‘Mezcalito’ a zapatazo limpio, literal, conjunto y compartido. Todos sudando y taconeando como si no hubiera un mañana de celebración del amor…

…O del odio. “Hey Joe, ¿no irás a matarme? No sé chico, es posible que pase. Yo soy Metralleta Joe”. Son frases que conjugan dejando huella en los oídos de sus espectadores cuando Stanich y compañía deciden terminar su espectáculo de casi dos horas en la céntrica sala de la calle Arenal. Momento de desmelenarse si aún no se había hecho y de tirarse al suelo… o al público. Ya nos lo advirtió, que le fuéramos dejando hueco para terminar un tema y un conciertazo como se merece. El huraño artista se abrió paso entre su querido público con adjetivo indiscutible, ya que siempre muestra un gran cariño a sus espectadores, tal y como vimos en el festival Actual de Logroño a principios de enero.

Cerca de la medianoche,nos abríamos paso nosotros entre relaciones públicas de la zona aun sin aliento y con capas de abrigo sobrantes en pleno febrero esperando una nueva entrega de su próximo trabajo, que de seguro nos llena tanto como sus directos.

 

Sobre El Autor

Todo queda mejor en blanco y negro. Actitud y perspectiva son dos términos que suelen funcionar bien. Nada como el final de los 60. Marc Bolan, Bob Dylan y Jack White lo han hecho todo.

Una Respuesta

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.