La sonoridad con la que Raquel Aladid da a conocer su trabajo no es baladí. Ya en la pronunciación precisa de su proyecto musical, Chlöe’s Clue, la artista valenciana da buenas pistas sobre sus canciones: enigmáticas, similares y detallistas. Lo cierto es que Chlöe y Raquel tienen mucho en común por ser la misma persona, pero distan mucho de su expresividad arriba y abajo del escenario.

Conocimos su música de camino al trabajo a través de Julio Ruiz y su ‘Disco Grande’ de Radio 3, donde la cantante fue a presentar hace unos meses su último trabajo que sigue a ‘Hidden Rythms’ cuatro años más tarde de la presentación de éste. En esta ocasión, la muestra de la valenciana mantiene el optimismo con el que envolvió su primer trabajo, añadiendo sonidos que recuerdan a muchas otras cosas y a ninguna.

Hablamos a pocas horas del concierto en la Sala Costello de Madrid con quien se refugia en el nombre de Chlöe’s Clue para conocer un poco más sobre una chica que parece otra entre canción y canción, que con soltura y desparpajo destapa sus miedos y enterezas en el abusivo y competitivo mundo de la música que se encuentra una curioseando en el dial.

PREGUNTA.- ¿Cuál es el miedo del artista al ser comparado con otros predecesores? Ante la idea de que “todo es un remix”, inevitablemente, solemos describir la música con referencias de otros cantantes o músicos.

RESPUESTA.- Creo que es el miedo de la vida extrapolado a la música. Quiero decir, el miedo que a veces tenemos a ser comparados en la vida más cotidiana (bueno, en realidad no sé si es miedo a la sensación, pero llamémosle así), pero en la vida musical. Creo que ese “miedo” nace de pensar que ser comparado es una resta de personalidad, de carácter, de esencia. Pensamos que ser comparado significa “no ser”, la comparación es algo así como que quiten todo aquello que pensabas que era tuyo para asignárselo a otro, pero lcuando lo piensas fríamente te das cuenta de que todos somos la suma de muchos trocitos de otros, otras y a saber de qué. Además la comparación puede hacerte ver la imagen que ofreces y así pulirla hacia un lado u otro (depende de la comparación que te hagan…). Así que, las comparaciones con delicadeza y gusto siempre son bienvenidas.

P.- ¿Con qué otros artistas te han comparado?

R.- La primera vez que visité un estudio de grabación, cuando todavía tenía 16 añitos, me hablaron de que me parecía a Norah Jones (por aquel entonces no la conocía aún). Esa fue la primera comparación, la
siguiente (y más frecuente) es Russian Red y con Annie B Sweet, el pack mujer+guitarra+inglés sin mirar más allá de estas tres características siempre desemboca en ellas. La última que escuché fue la de un oyente en Disco Grande, decía que le recordaba a Paolo Nutini, he de decir que me encantó.

P.- Conocimos tu música a través de este programa de Radio 3… ¿Cómo crees que sería una radio en la que existieran espacios para los nuevos artistas? ¿Hay falta de interés por parte del público en conocer algo más allá de lo que existe en la radiofórmula?

R.- Si quieres encontrar música más allá de los éxitos de la radiofórmula hoy en día no es tan complicado como lo era antes. Con internet, un grupo te lleva a otro, música que viene desde la ciudad de al lado
hasta de un pueblo recóndito de México. Pero esa facilidad no implica la necesidad de que existan más radios que, como ésta, apuestan por música diferente, que no se rige por los parámetros de la masa y que apuesta tanto por artistas consagrados como por artistas emergente. Una radio así sería el espacio ideal para juntar a los oyentes con ganas de escuchar música distinta, más allá de los 10 artistas que siempre copan todos los medios, y para abrir puertas a esos nuevos artistas. Desde luego pienso que en la música hay mucha falta de interés, porque con todas las herramientas de las que disponemos hoy en día, investigar y llegar hasta la música que mejor se adapta a nosotros no es tan complicado.

R.- Muchas veces vamos a conciertos de grandes artistas que no pueden demostrar la inmensidad de su música porque no lo hacen sobre un escenario adecuado. Por ejemplo, la cantante chilena Mon Laferte en la Sala Mon de Madrid, que se le quedó pequeña para su calidad. ¿Estás conforme con la oferta de espacios de música que hay en España? ¿Existen espacios para el desarrollo de estas actividades acorde a las necesidades de los músicos?

R.- Completamente de acuerdo a la frase del enunciado. Creo que las salas que concebimos hoy en día (al menos la mayoría) restan un poco del encanto, de la esencia que ha de tener un concierto. Yo siempre
digo: “Si pudiese, tocaría siempre en teatros”, porque son espacios que ya te llevan a otras dimensiones, que hacen que tu música suene distinta… Sería ideal que comenzásemos a cuidar también los espacios
donde tocar. Sí que existen, pero como pasa muchas veces con todo lo mejor, es difícil acceder a ellos y encontrarlos. ¿Por qué no hacer más accesibles los espacios bellos y llenarlos de música?

P.- Recientemente diste a conocer tu videoclip de presentación ‘Visions and Versions’. ¿Es un conjunto de imágenes que definen tu puesta en escena? ¿Crees que es determinante para la carta de presentación de un artista el tipo de espectáculo que proporciona en directo?

R.- Sí, creo que el videoclip es una traducción visual muy acertada de mi música. No creo que sea determinante, para mi el espectáculo es la música, podría estar en un concierto con los ojos cerrados y
disfrutarlo igual que un concierto en el sitio más exquisito del mundo pero con una música que me gustase menos. Con esto quiero decir que la imagen, el espectáculo, son secundarios aunque es obvio
que no se pueden descuidar.

P.- ¿Qué “visiones” tienes conforme a tu mejor “versión” dentro de 10 años?

R.- Conseguir ir recogiendo trozos de alegría todos los días, si puede ser, en forma de música.

P.- ¿En qué época te hubiera gustado presentar ‘Panorama’? ¿Crees que hubiera sido más fácil comenzar a darte a conocer en ella?

R.- Ahora, en este momento. Me siento feliz con el disco y no le quiero reprochar al pobre haber nacido en el año 2016. Puede ser una buena época, ¿no?

P.- ¿Cómo decidiste dedicarte al tipo de música que haces? 

R.- Pues diría que lo decidí de todas las formas posibles menos con palabras. Concretamente creo que lo decidí con el subconsciente cada vez que me pongo a tocar la guitarra, con mi parte más consciente al
elegir los grupos que quiero escuchar cada día y que influencian a mi música.

P.- Si tuvieras que definir ‘Panorama’ y ‘Hidden Rythms’, ¿cómo te gustaría verlos reflejados en los medios de comunicación?

R.- Un hilo musical delicado que crea atmósferas de alegría y colchones suaves para que no duela tanto la caída a la tristeza.

P.- Hasta hace bien poco estábamos leyendo las pretenciosas listas de “Los mejores discos del año” que publican las webs musicales. ¿Qué utilidad crees que pueden tener estos artículos?

R.- Tal vez, si no se guían por “lo mejor” y no por “lo más escuchado”, aunque por supuesto muchas veces pueden coincidir, dar a conocer discos a personas que no los conocían. Esta puede ser la parte buena.

P.- Si tuvieras que hacer una canción con un asunto de actualidad (abrir un periódico y a ojos cerrados elegir un tema) , ¿cuál te sería el más difícil de trasladar a una letra?

R.- Difícil… Cualquier tema relacionado con la salud, cualquier noticia que hable de la salud. Soy bastante hipocondríaca y me volvería loca antes de haberlo hecho canción. Y difícil de expresar, sin duda, los
temas políticos. Me cuesta adornarlos con palabras y vestirlos de canción, por eso mi música no abarca este campo.

P.- ¿En quién te reencarnarías y qué cambiarías de ese personaje?

R.- Más allá de lo musical paso a la ficción, me encantaría ser Don Draper de Mad Men. Cambiaría muchas cosas, pero agarraría bien fuerte su seguridad.

P.- Si tu ídolo pudiera escuchar una de tus canciones, ¿cuál elegirías y por qué?

R.- Velvet Sofa. Porque es la canción con la que más me desgarro emocionalmente.

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