La exposición, que se podrá ver en el CCCB hasta el 24 de septiembre, es una experiencia inmersiva de realidad virtual en el universo creativo de Björk

Vulnicura es uno de los álbumes de Björk más íntimos y aplaudidos, tanto por fans como por medios especializados. Una de las características de éste, su último trabajo, es la calidad de las propuestas visuales. Y si estas creaciones las podemos ver en petit comité, con vídeo panorámico, realidad virtual 360º y envueltos en un sonido envolvente, no hay mejor manera de disfrutar del  trabajo audiovisual de Björk. Esta oportunidad de adentrarnos en el universo de la artista irlandesa podemos vivirla en el CCCB hasta el 24 de septiembre.

La exposición es un recorrido de 90 minutos por algunos de los temas de Vulnicura (album que creó tras la ruptura con su pareja y que publicó en 2015), así como por el resto de su discografía. El trayecto se hace en pequeños grupos de, como máximo, 25 personas. En la muestra, a través de perfomances, cine, vídeos, instalaciones y realidad virtual te sumerges en una experiencia sensorial y emocional. Consigues conectar con la artista. De hecho, hay momentos en que puedes sentir que Björk está cantando solo para ti. Una delicia para cualquier fan.

Una experiencia única

Vocalista, compositora, productora, creadora y DJ. No hay duda de que la influencia de Björk en la cultura de los últimos 25 años va incluso más allá de la música y del mundo audiovisual. También ha innovado en el ámbito tecnológico. Sus videoclips -dirigidos por Stéphane Sednaoui, Spike Jonze o Michel Gondry, entre otros- están grabados en la memoria de toda una generación y la han situado en lo más alto de la innovación musical. Björk se ha ido digitalizando a sí misma hasta llegar a poder hacernos disfrutar de música en realidad virtual o 3D, como podemos ver en “Björk Digital”, una oportunidad única para sumergirse en su universo creativo y en el de creadores como Jesse Kanda o Warren Du Preez, entre otros.
La transformación y la revolución digital forman parte de su naturaleza y esto está siempre presente en su trabajo. No olvidemos que Biophilia, publicado en 2011, se convirtió en el primer álbum con canciones interactivas y editado en formato APP.

La muestra se divide en ocho salas

La exposición empieza en una sala en la que encontramos dos pantallas gigantes en la pared (una frente a la otra) en las que se proyecta el videoclip de ‘Black Lake’, co-dirigido por Andrew Thomas Huang y encargo del MoMA de Nueva York.

En la sala hay decenas de altavoces, con un sistema de sonido diseñado a medida para disfrutar de cualquier sonoridad del vídeo. Toda una invitación a desconectar de nuestro mundo para conectar con el de Björk a través de un fascinante material visual. En el vídeo contemplamos cómo la cantante nace de las rocas arropada por la naturaleza (importante tener en cuenta que creó el álbum ‘Vulnicura’ tras la ruptura con su pareja). Vemos a una Björk devastada pero dispuesta a hacer frente a ese dolor, a seguir adelante y a curar la herida que siente. Es importante centrarnos, no solo en la imagen y música, sino también en la letra de la canción para llegar a conectar totalmente con Björk. Un viaje increíble al alma rota de Björk a través de la imagen de sobrecogedoras montañas de Islandia. Todo un desgarro sentimental.

Y esta es solo una de las diversas instalaciones de que consta la obra, distribuida en 8 salas. En esta exposición inmersiva virtual podemos incluso ver a Björk desde dentro. Lengua y dientes incluidos. También, vemos como gráficos generativos convierten a Björk en una polilla gigante gracias a las máscaras de Jim Merry (en NotGet).

La segunda parte de la exposición lleva por nombre The Biophilia Room y consiste en un espacio de aprendizaje interactivo para conocer la faceta de Björk como desarrolladora de aplicaciones e instrumentos digitales.

Puedes comprar aquí tus entradas para esta experiencia multisensorial.

 

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