Por primera vez éramos partícipes de lo que iba a acontecer en el Monte Kobetas un fin de semana cualquiera a principios de julio en Bilbao. Podíamos haber ido a la playa, sí. Pero parece que nuestros Blablacar decidieron acordar que teníamos que subir a las Vascongadas si no queríamos perdernos uno de los festivales del año: Bilbao BBK Live. Por ello nos decidimos desde San Mamés subir esa ansiada, que a la vez horrorosa, cuesta hacia el recinto el jueves.

JUEVES

Todo comenzó un jueves cualquiera, como ya hemos comentado, con la primera actuación (para nosotros, perezosos de la vida moderna) de Years and Years. Aceptables, sin mucho que rememorar, excepto por el corazón-polla-rosa que el cantante tenía en su camiseta. Sí, comenzaba un festival que merecía la pena admirar. Tras este pequeño susto, fuimos a ver a uno de los grupos revelación de este año: Rural Zombies. No podían faltar vascuences a la fecha, pero qué buena es esta gente. A lo largo de los días nos fuimos dando cuenta que los grupos de la zona fueron los que más guerra, caña y fuerza dieron sin ninguna duda. Y estos zombies nos dieron un aperitivo más que jugoso para lo que venía tras ellos.

Fuente: Oscar Tejeda

Camiseta corazón-polla-rosa en cuestión – Fuente: Oscar Tejeda

Chvrches apareció de la nada en uno de los escenarios principales para darnos el primer aviso de la noche: iba a ser legendaria. Con un sonido limpio y suave, volvieron a sus raíces y dieron uno de los conciertos del día. No se portaron de la misma manera M83. Dejaron mucho que desear. Caras largas se sucedían entre la gente y los murmullos daban a entender un bolo de lo más flojo  eso sí, nadie paró en Midnight City con su postureo de serie , además de aparecer veinte minutos más tarde coincidiendo con el descanso del partido de Francia en la Eurocopa.

Pero Kobetas se vino abajo cuando Arcade Fire aparecieron sin previo aviso. Bendita locura. La llovizna que cayó durante el show no consiguió callar a nadie. Posturetas y fans incondicionales cantaban a una Reflektor y Wake Up como si de una misma raza se trataran. Pero nunca hay que engañarse de las apariencias, tiene que haber de todo en esta vida (o eso me dice mi madre). La cosa no se quedaba ahí. Hot Chip nos tenía guardado el final de fiesta ideal para ese día. Mini en mano disfrutamos, como buenos conocedores del rollo indie-electro-pop-folk, de cañonazos como Over and Over (gracias Supersubmarina por pincharla post-concierto tras post-concierto).

VIERNES

Llega el viernes, y con ello la segunda jornada del Bilbao BBK Live. El día comenzaba pronto para nosotros, queríamos ser un moñas más viendo a José González. Palabras de amor y arco iris se fueron sucendiendo en el principal escenario del festival. Todo un cúmulo de felicidad que tuvimos que combatir con Belako. Cómo se notaba que jugaban en casa, a poca distancia del pueblo al que pertenecen, Mungia (con su mítico Eroski). No vimos el escenario Pepsi con tanta gente, seguidores y posturetas, en todo el festival.

Pero lo mejor estaba por llegar. Impacientes esperamos la sabiduría de Deu Txakartegi (menos mal que tengo que escribirlo y no locutarlo). Cada concierto de WAS es una auténtica locura. Esta vez, como buenos euskaldunes, con katxi bajo el hombro y pista de baile a nuestros pies, no paramos de remolonear junto a borrachuzos bajo temas como Irrintzi y I Like You As You Are – y sí, no quisimos ser la mayoría de postureo que había en Grimes –. Pero el punto fuerte de la noche (no tanto para nosotros, no nos matéis) fue Pixies. Desde una colina, descansando como es debido, vimos un concierto bastante simple, sencillo y correcto. Cómo no podía ser de otra forma, el bolo culminó con himnos como Where Is My Mind o Velvety.

WAS in action! - Fuente: Javier Rosa

WAS in action! – Fuente: Javier Rosa

Pero no podíamos despedir el día de esa manera, por lo que fuimos a descubrir a dos nombres gordos (pero con letra pequeña). Underworld y Slaves concedieron uno de los mejores conciertos que se vieron por Kobetas. Sobre todo el dúo de Kent, una explosión de intensidad, locura y fuerza que no nos tiró nuestras preciosas gorras de Pringles de milagro (gracias, oh marca tan espectacular de snacks, por hacer desaparecer nuestras hambrunas). Slaves es y será marca de calidad para cualquier festival.

SÁBADO

Y por fin llegaba el sábado, nuestro día preferido. Desde el inicio fue un no parar de escenario en escenario. El día comenzó con Courtney Barnett deslumbrando una tarde ideal, volviendo el amor que encontramos el día anterior en el concierto de José González. De cantautor en cantautor (y tiro porque me toca) llegó Father John Misty para coronarse con una mítica y memorable caída desde el escenario hasta el foso donde aguardaban los fotógrafos ansiosos. El concierto contuvo un aluvión de fans que se aullaban al Jesucristo Superstar que tenían frente a ellos.

Pero el momento cúlmen de la tarde llegó cuando Kevin Parker y los suyos promovieron la psicodelía más hippie de la historia. Let It Happen se coló entre las primeras canciones con un aura de felicidad absoluta frente al escenario principal. Pero claro, llegamos a lo peor de la noche. Por poco (confirmo los hechos acaecidos) caemos placenteramente escuchando el concierto de Editors. Monotonía y pesadez en unas melodías sin fuerza. Menos mal, que durante la hora que duró ese aburrimiento, pudimos apaciguar nuestra sed y hambruna para llegar con suficientes fuerzas para el terremoto que venía acontinuación. Foals nunca decepciona, es un valor seguro para cualquier festival, para cualquier fan. Yannis sabe muy bien lo que se hace y la locura inundó la mayor zona del festival. Un lleno absoluto para poner la guinda a uno de los eventos del año. Buena música, campo por doquier (cabras incluidas en el atrezzo) y una ciudad para comérsela. Eso es el Bilbao BBK Live

Foto portada: Oscar Tejeda
Bendita psicodelia hippie - Fuente: Oscar Tejeda

Bendita psicodelia hippie – Fuente: Oscar Tejeda

6 Responses

  1. Yon

    Nada conforme con tu crítica a Editors. Para mi, el concierto de este BBK Live. Otros con más nombre pasaron con más pena que gloria. Con un concierto para la siesta y poco más. Pero bueno, para gustos, colores.

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    • Daniel Conti

      Tuvimos la oportunidad de verles en Madrid (Mad Cool Festival) y, desde ese preciso momento, nos dimos cuenta que los Editors que conocimos hace ya casi ocho años no son los que estaban subidos a ese escenario. Pero, como dices, para gusto, los colores. Esto de la música se mide por la subjetividad en la mayoría de las ocasiones. ¡Gracias por tu comentario!

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      • Baxter

        Si te fuiste de abituallamiento como reconoces, con poca objetividad puedes opinar. Sí, para gustos los colores pero de ahí a despreciar el concierto y la entrega del grupo a primeras de cambio, hay un trecho. Otros que sí lo vimos lo disfrutamos mucho.

      • Daniel Conti

        A mitad del concierto fuimos a descubrir a Jagwar Ma, que sin lugar a duda, nos gustó mucho más. Desprecio lo que me pareció un concierto monótono y plano como llevan haciendo desde un tiempo hacia aquí. No dudo que fuera del agrado de muchas personas que se encontraban a nuestro alrededor.

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