Hay finales de gira de esos que no quieres que lleguen, pero a la vez, esperas con ganas. Hay directos que te dan tal subidón de adrenalina que, cuando sabes que no vas a poder disfrutar de ellos en tiempo, te dejan un poco vacía por dentro. Y entras como en una depresión latente. Hasta que vuelven. Esa sensación es la que vivimos con León Benavente, todas y cada una de las veces que los vemos.

El pasado 16 de diciembre, cerraron gira en Madrid. La gira ‘2’ llegaba a su fin, no sin antes ofrecer al público el gran espectáculo final. Ni siquiera el frío diciembre nos impediría pasar calor en La Riviera.

Puertas abiertas desde las 19.30 horas. A la gente le costó un poco llegar. Pero las 21.00 era la hora justa. Apenas habían pasado cinco minutos y el público, nervioso y ansioso a partes iguales, comenzaba a silbar, instando así a los leones a aparecer pronto sobre el escenario. Tras unos minutos de espera, la táctica pareció funcionar. Empezaban a sonar los primeros acordes de ‘Tipo D’. Y efectivamente, el tipo D apareció, para trasladarnos directamente a ‘California’, donde tiene una casa junto a la ‘La Ribera’.

Algo ‘Se mueve’ dentro de nosotros cuando Abraham Boba y compañía empiezan a tocar sobre el escenario. Tras pasar ‘La vida errando’, siempre parecemos encontrarnos cuando los escuchamos en directo. Y justo esa fue la sensación que tuvimos tras esos primeros momentos.

Con ‘Ánimo valiente’ nos levantaron el ánimo a todos, creando así una auténtica ‘Revolución’. Acabamos ‘Todos contra todos’, pero solo temporalmente. Solo hasta que aparecieron Eva Amaral y Juan Aguirre, para recordarnos que todo aquello no era más que un ‘Estado Provisional’.

En apenas una hora de concierto, ya nos habían llevado al éxtasis, rozando la más pura ‘Gloria’. Motivo de ‘Celebración’ más que suficiente. Habíamos conseguido perder el significado de ‘La Palabra’ amor, de la palabra ser, de la palabra estar. Lo único que podía llegar a importar era continuar con la fiesta en aquella ‘Habitación 615’. Con esta canción, parecía marcharse la banda. Pero no. Los ‘Maestros antiguos’ regresaron acompañados de Ángel Stanich. Todavía quedaba fiesta.

Punto álgido de la noche, cuando en claro homenaje a Lagartija Nick, llamaron al escenario a Antonio Arias, para cantar ‘Nuevo Harlem’. Aplausos y ovación tras este momento. ‘Aún no ha salido el sol’, pero es momento de ‘Ser Brigada’ y cerrar la gira. Por todo lo alto, evidentemente.

Ahora queda la peor parte de todas: esperar. Esperar a que vuelvan, mientras en nuestras retinas se repite en bucle el concierto de anoche.

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