No es necesario ser extremadamente crítico cuando uno sabe que está delante de una banda profesional. Lo dicen los medios (cuando funcionan de la manera en que fueron configurados), lo dicen los músicos y lo dice cualquiera, esté o no la melomanía entre sus aficiones.

Amaral no admite comparativas ni altibajos, no es capaz de fallar, nunca decepciona, no admite flaquezas ni disgustos. Sus letras, pura metralla sentimental, son coreados como auténticos himnos…porque cuentan con todo lo que caracteriza a éstos: ritmo e identidad. No me suena haber oído “esta canción es muy Amaral” (en referencia a otro grupo que mantenga las mismas líneas de los de Zaragoza). Pues bien, con el concierto de este sábado en el WiZink Center me ha quedado cristalino el por qué.

Una banda no llega lejos si no lo trabaja en todos los niveles posibles: vocal, instrumental, técnico, estructural y técnico. Veinte años no son nada si no se lleva toda esta actividad al límite Amaral lo sabe.  Cerrando la gira ‘Nocturnal’ que ha ocupado dos años de sus vidas, Madrid se presentó como la candidata perfecta para escuchar algunos de los éxitos que los han llevado a las salas más importantes de nuestro país: ‘Salir corriendo’, ‘El universo sobre mi’, ‘Revolución’ y ‘Hacia lo salvaje‘, entre otras, sonaron entre las cuatro paredes de un antiguo Palacio de los Deportes repleto de gente que dio buena cuenta del sold out de la jornada.

Las ganas constantes e inagotables de la banda se hicieron presentes desde el primer momento, cuando la estrella más grande del universo encapotó una brillante luna de fondo. Nunca un plano había quedado tan bonito. Su vestido, infinito, transparente y eléctrico, hicieron que esta redactora dirigiera el objetivo de su cámara únicamente a su figura, que acompañaba cada momento de cada canción de una forma única. Incluso los que esperábamos en el foso esa subida al escenario parecíamos estar nerviosos por un acontecimiento así, que fue grabado en directo para la posteridad.

Durante más de dos horas y media el público se entregó a sus ídolos de la misma manera que éstos agradecieron su presencia en el concierto de cierre y su particular “hasta luego”. Con una interacción continua entre los asistentes y el grupo, su concierto acompañó a los presentes a recordar algunos de los momentos más importantes de su desarrollo hormonal y sistemático. Y es que gran parte de nosotros hemos crecido a través de las canciones de Amaral. ‘Estrella de mar’, ‘Como hablar’, ‘Marta, Sebas, Guille y los demás’ y ‘Sin ti no soy nada’ –una de las más esperadas que prácticamente cerró el espectáculo–son algunas de esas bandas sonoras de nuestros momentos más íntimos y perfectos.

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En este sentido, no es de extrañar que Eva recordara y agradeciera que algunos de los que miraban expectantes su estrellado espectáculo fueran niños. Éstos nutrirán sus vidas con las historias de Nocturnal y todo lo que queda por venir. Por si acaso, los zaragozanos quisieron recordar sus orígenes (“seguramente haya gente de donde nosotros venimos, de Zaragoza…aunque siempre hemos dicho que tenemos doble nacionalidad”, dijo Eva en algún instante del directo) y el principio de todo: cuando llegaron a Madrid allá por 1996.

“Vamos a hacer de este sitio nuestro salón”, anunciaba la vocalista antes de empezar ‘Un dia más‘, el único corte en acústico que sirvió como recuerdo de sus inicios en la música. “Uno de los primeros sitios donde tocamos fue La boca del Lobo, un lugar donde rezaba el lema ‘El sol sale para todos’… lo quisimos incluir en la canción y salió esto”, comentó antes de hacer una nueva muestra de su calidad vocal, que tan pronto llega a un ensordecedor agudo como cambia hacia un registro de graves y pesados como si de otra persona de tratara, como si mutara de repente en otra Eva más agresiva y reivindicativa.

‘Noche de cuchillos’, que cierra su último disco, demuestra este interés por gritar contra todo y contra todos, un álbum que nos deja con ’500 vidas’, ‘La Niebla’, ‘La ciudad maldita’, ‘En el tiempo equivocado’ y ‘Llévame muy lejos’ a una espera, casi incómoda, de volver a repetir este lúcido, dulce y metálico momento que será el sucesor de este disco y tour redondo. Apostamos por que la espera será gratificante.

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